Entrevista en GARA y BERRIA a Pablo Cormenzana Imprimir
Lunes, 02 de Noviembre de 2009 02:00

Publicamos a continuación las entrevistas que el diario GARA y el BERRIA han realizado al compañero Pablo Cormenzana, dirigente del FRETECO con el que la campaña internacional Manos Fuera de Venezuela está haciendo una gira por todo el Estado, en defensa de la Revolución venezolana y contra la manipulación de los grandes medios de comunicación.

Gara: Puedes leerlo aquí

Berria: Puedes leerlo aquí

Publicamos a continuación las entrevistas que el diario GARA y el BERRIA han realizado al compañero Pablo Cormenzana, dirigente del FRETECO con el que la campaña internacional Manos Fuera de Venezuela está haciendo una gira por todo el Estado, en defensa de la Revolución venezolana y contra la manipulación de los grandes medios de comunicación.

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Reproducimos la entrevista publicada en el diario Gara en su edición del 31 de octubre de 2009

«Venezuela debe dar el paso definitivo hacia el socialismo»

Nacido en Uruguay, Pablo Cormenzana es asesor legal del Freteco, el frente de las fábricas ocupadas bajo control obrero en Venezuela, país al que emigró siendo adolescente y huyendo de la dictadura. Milita en la Corriente Marxista Revolucionaria desde 2004 y en el PSUV desde su fundación en el año 2007.

Aritz INTXUSTA |

Pablo Cormenzana vive en la punta de lanza de la Revolución venezolana, participando en los proyectos de colectivización de fábricas y explorando nuevos modelos. Su experiencia ha servido para confirmar su ideario marxista científico. Su ambición ahora es conseguir que Venezuela se atreva a llegar hasta el final y abandone definitivamente el capitalismo.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta hoy día Venezuela?

Hay puntos negros en la Revolución. No hemos visto aún la vía para satisfacer la demanda de casas para las familias. Otro gran reto con el que batallamos es el índice de inflación, que es el más alto de todo América. Supera el 30% anual, lo que constituye un fuerte golpe para los sectores populares. La inflación, en gran medida, ha sido generada la propia oposición que trata así de dañar económicamente al Gobierno. Los alimentos suben en los mercados a diario. Es su gran herramienta de sabotaje

La Revolución ha demostrado capacidad para reducir las tasas de pobreza a menos de la mitad y disminuir drásticamente el analfabetismo. ¿Qué le impide entonces buscar una solución a estos problemas?

Estos fallos se deben a que la Revolución no termina de avanzar definitivamente hacia el socialismo. Hay que terminar de expropiar los bancos y de nacionalizar la tierra. El sistema actual tiene un poco de capitalismo y otro poco de socialista. El componente capitalista traba al componente socialismo y viceversa. No es ni chicha ni limoná. La Revolución ha llegado a un punto en el que o da un salto cualitativo hacia el socialismo o da un serio paso hacia atrás.

¿Realmente el país está maduro para dar ese paso?


La lucha de clases es hoy más palpable que nunca en Venezuela. Se puede dar el paso definitivo hacia el socialismo hoy mismo, sin ninguna oposición por parte de la oligarquía, que se encuentra dividida y en horas bajas. No necesitaríamos disparar ni un solo tiro. Debemos profundizar en el socialismo científico y ahora es factible. Lo hemos demostrado en fábricas ocupadas y cogestionadas por los trabajadores y el Estado. Ya no es una utopía, ya no es etéreo, le hemos dado forma concreta. Si se puede dirigir una fábrica colectivamente y con uniformidad de salarios, pueden gestionarse así todos los centros de producción. Como marxistas, creemos que todos los resortes de la economía deben estar en manos del Estado para que planifique en función de los intereses de todos.

Entonces, ¿por qué la Revolución se ha estancado?


Porque no ha existido una participación plena del movimiento obrero. Los propios dirigentes de la Central Unitaria de Trabajadores están divididos. Hay sectores muy de izquierdas y otros, meramente reformistas. En la misma cúpula del movimiento ha habido peleas por intereses personales. Pero todo está cambiando. Sectores que se han hecho muy fuertes en las bases están pidiendo una reforma desde abajo. Son dirigentes sindicales jóvenes que están planteando que debemos avanzar hacia el socialismo pleno. En la medida en que este grupo cuaje y estos sectores empujen el movimiento obrero, las posibilidades de éxito aumentan.

Esos nuevos dirigentes ¿a quién deben desbancar para seguir adelante?


Hay un sector fuerte dentro de la burocracia gubernamental que está jugando a la contrarrevolución. Es gente que se ha enriquecido y que ahora comparte los intereses de la burguesía. Han abrazado a la ideología reformista y ahora plantean el socialismo poquito a poquito. Hablan de que algún día lo lograremos, pero que quizá no lo veamos nosotros, sino nuestros hijos o nuestros nietos. Proponen avanzar lento y no ponen plazos. ¡Cómo si fuera a llegar por arte de magia! El reformismo es incapaz de dar respuesta las materias pendientes. No se puede combatir con paños tibios lacras del capitalismo como la delincuencia o la pobreza.