"Vamos a contar mentiras..." Imprimir
Martes, 02 de Marzo de 2010 23:34
O… ¿Cómo y porqué la burguesía y los jueces españoles intentan culpar a Chávez  de apoyar a ETA y las FARC?

Durante los últimos días hemos asistido a una nueva oleada de calumnias contra la revolución venezolana y el Presidente Chávez. Esta vez el epicentro se sitúa en Madrid y tiene como principal protagonista al juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco. Este juez ha emitido un auto en el que  tras afirmar supuestas conexiones entre la actividad de las FARC y ETA denuncia que ambos grupos, además, son apoyados por el gobierno venezolano. “Obran diligencias en este procedimiento que ponen de manifiesto la cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración entre las FARC y ETA”, manifiesta en su auto el juez (El País, 2 de Marzo de 2010). Inmediatamente, y bajo la presión de toda la derecha cavernícola española, Zapatero ha pedido explicaciones al gobierno venezolano. O… ¿Cómo y porqué la burguesía y los jueces españoles intentan culpar a Chávez  de apoyar a ETA y las FARC?

Durante los últimos días hemos asistido a una nueva oleada de calumnias contra la revolución venezolana y el Presidente Chávez. Esta vez el epicentro se sitúa en Madrid y tiene como principal protagonista al juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco. Este juez ha emitido un auto en el que  tras afirmar supuestas conexiones entre la actividad de las FARC y ETA denuncia que ambos grupos, además, son apoyados por el gobierno venezolano. “Obran diligencias en este procedimiento que ponen de manifiesto la cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración entre las FARC y ETA”, manifiesta en su auto el juez (El País, 2 de Marzo de 2010). Inmediatamente, y bajo la presión de toda la derecha cavernícola española, Zapatero ha pedido explicaciones al gobierno venezolano.

El misterioso caso del ordenador indestructible de Raúl Reyes (una fuente nada fiable)

Las evidencias a las que se refiere el citado juez son nada más y nada menos que supuestas informaciones contenidas en el famoso ordenador portátil atribuido al dirigente guerrillero colombiano Raúl Reyes (asesinado en una incursión ilegal del ejército colombiano en Ecuador). El ordenador portátil de Raúl Reyes fue “encontrado” misteriosamente por el ejército colombiano durante su invasión de territorio ecuatoriano, tras bombardear y reducir a cenizas el campamento de las FARC en el que se encontraba Reyes.

Después de esta supuesta aparición, el ordenador --que increíblemente se mantenía intacto y con miles de archivos conteniendo datos ultrasecretos disponibles para que los servicios secretos estadounidenses y colombianos pudiesen encontrarlos-- se mantuvo bajo custodia de la CIA y el ejército colombiano durante varias semanas. Cuando el ordenador finalmente, tras reiteradas exigencias de que fuese entregado a organismos internacionales, fue revisado por los técnicos varios de ellos denunciaron que miles de archivos contenidos en el mismo habían sido modificados o creados con posterioridad a la fecha de la muerte de su supuesto propietario. ¡Y después de todo esto todavía pretenden que consideremos como una fuente fiable todo lo contenido en ese ordenador!

La rocambolesca historia de este ordenador que sobrevive milagrosamente a un bombardeo que destruye todo lo que hay a su alrededor recuerda cada vez más a aquellas supuestas pruebas que confirmaban que en Iraq existían armas de destrucción masiva y que luego nunca han sido presentadas. Aquellas supuestas pruebas, como hoy el misterioso e indestructible  ordenador, fueron empleadas por el gobierno de Bush y sus lacayos Blair y Aznar para justificar su ofensiva contra Iraq y lanzar una brutal intervención imperialista que siete años después ha destruido centenares de miles de vidas.  

Nuevo ataque para intentar aislar y desprestigiar a la revolución bolivariana

Pero además del carácter totalmente fraudulento de la fuente en la que se basan las acusaciones del juez Velasco, hay otro factor que llama poderosamente la atención. El citado ordenador fue analizado en su momento por distintos técnicos y organismos durante meses, ha pasado más de un año desde su “aparición” y a lo largo de ese año no había constancia alguna de estas supuestas pruebas ahora encontradas. ¿Cómo es posible que aparezcan repentinamente estas “evidencias”, al mismo tiempo que miembros de la administración estadounidense lanzan otras falsas acusaciones –todavía con menos pruebas- acerca de supuesta colaboración con el narcotráfico, y todo ello a escasos meses de las elecciones legislativas venezolanas y en un contexto de constantes ataques y tergiversaciones acerca de lo que ocurre en este país?

Habría que ser muy ingenuos para pensar que todo esto es casual. La realidad es que cada vez que el imperialismo necesita desprestigiar a algún gobierno o  líder de izquierda latinoamericano aparece de manera conveniente algún dato o archivo hasta entonces no desvelado del citado ordenador atribuido a Raúl Reyes que, según los medios de comunicación burgueses, prueba sin ningún género de duda su vinculación con las FARC y el “terrorismo internacional”.

Tras hacerse pública la resolución del juez Velasco, los medios de comunicación de la burguesía en el Estado español, y en el resto del mundo, han iniciado una feroz campaña exigiendo incluso –en el caso de varios medios de la más rancia derecha española --que el gobierno socialdemócrata de Zapatero rompa relaciones con Venezuela. El programa de noticias de la televisión regional de Madrid se refería al caso diciendo nada más y nada menos que “un miembro del gobierno venezolano es colaborador de la banda armada ETA”. Otros periódicos titulaban en parecidos términos las noticias referidas a este asunto. Mariano Rajoy, presidente del PP exigía a Zapatero medidas contundentes contra Chávez e Iñaki Anasagasti, del PNV, se expresaba en términos parecidos. Los sectores más rancios de la derecha españolista y la burguesía vasca  están unidos en su odio a la revolución en Venezuela.

El supuesto miembro del gobierno venezolano  al que hacen referencia  los medios de comunicación capitalistas del Estado español es Arturo Cubillas quien, según dicen, trabaja como responsable de seguridad en el Ministerio de Agricultura de Venezuela.
Según dice El País, citando la respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores venezolano,  Cubillas llegó a Venezuela en 1989 a petición del gobierno español y su presencia fue aceptada por todos los gobiernos anteriores al de Chávez.

Doble criterio del imperialismo

Además, si el curioso criterio que los capitalistas y reaccionarios intentan aplicar a Venezuela (según el cual los delitos o acusaciones contra cualquier funcionario del estado deben ser considerados responsabilidad del gobierno) se aplicase a otros países nos encontraríamos con hechos bastante curiosos. Tendríamos que considerar que cada vez que se denuncia a un cargo público o funcionario estatal por delitos como corrupción o vinculación al terrorismo de estado, por ejemplo,  o por cualquier otro delito no sólo el acusado debería responder por ellos sino que  también el gobierno para el que trabaja debería ser considerado responsable. Con su doble moral habitual, lo que ninguno de los sesudos informadores y comentaristas considera razonable para los gobiernos burgueses resulta en cambio aplicable para gobiernos que no son de su agrado como el de Venezuela.

Desde que, a inicios de este año, Chávez llamase a luchar contra la especulación y la corrupción, y anunciase la expropiación de una de las principales cadenas de distribución comercial de Venezuela (la cadena CATIVEN, propietaria de los supermercados Cada y los hipermercados Éxito), la burguesía internacional ha arreciado sus ataques contra la revolución venezolana y contra el propio Chávez. Los burgueses temen que en un contexto de crisis mundial del capitalismo, con millones de despidos, recortes de gastos sociales, incremento de la pobreza, etc. la revolución en Venezuela pueda radicalizarse y convertirse en un posible punto de referencia  para los jóvenes y trabajadores. Su objetivo, al difamar a Chávez y la revolución venezolana, es aislar a ésta y ocultar su ejemplo bajo una tonelada de basura con el objetivo de en cuanto les sea posible poder derrotarla. Para los jóvenes y trabajadores de izquierdas de todo el mundo es un deber contestar estas mentiras, ponerlas en evidencia ante el conjunto del movimiento obrero y juvenil y seguir organizando la solidaridad y apoyo a la revolución venezolana.

¡Fuera las manos imperialistas y contrarrevolucionarias de Venezuela!
¡Basta de mentiras y calumnias contra el Presidente Chávez y la revolución venezolana!