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A 200 años de la Revolución independentista y 8 años de la victoria contra el golpe de Abril PDF Imprimir E-mail
Jueves, 15 de Abril de 2010 02:00

¡Ganar la Asamblea Nacional y culminar la revolución socialista!

Declaración de la Corriente Marxista Revolucionaria (CMR)

 

Cuando celebramos el Bicentenario de la Revolución independentista y poco después de cumplidos 8 años desde la histórica insurrección popular del 12 y 13 de abril de 2002 que devolvió al poder al Comandante Chávez y derrotó el golpe fascista, la revolución bolivariana se enfrenta a una coyuntura decisiva. En pocos meses, afrontaremos una nueva batalla entre revolución y contrarrevolución en las elecciones a la Asamblea Nacional que será determinante para el futuro inmediato del país. Ganar esta batalla es la primera tarea que tenemos todos los revolucionarios militantes del PSUV y la JPSUV, de los Consejos Comunales, de los sindicatos clasistas de la UNETE… Debemos apoyar a aquellos candidatos vinculados a las bases y comprometidos con la revolución, luchar por un programa y plan de acción revolucionarios, movilizar el máximo número de votos en apoyo al presidente Chávez y sus candidatos (los que en cada lugar determinemos las bases del partido).

¡Ganar la Asamblea Nacional y culminar la  revolución socialista!

Cuando celebramos el Bicentenario de la Revolución independentista y poco después de cumplidos 8 años desde la histórica insurrección popular del 12 y 13 de abril de 2002 que devolvió al poder al Comandante Chávez y derrotó el golpe fascista, la revolución bolivariana se enfrenta a una coyuntura decisiva. En pocos meses, afrontaremos una nueva batalla entre revolución y contrarrevolución en las elecciones a la Asamblea nacional que será determinante para el futuro inmediato del país. Ganar esta batalla es la primera tarea que tenemos todos los revolucionarios militantes del PSUV y la JPSUV, de los Consejos Comunales, de los sindicatos clasistas de la UNETE… Debemos apoyar a aquellos candidatos  vinculados a las bases y comprometidos con la revolución, luchar por un programa y plan de acción revolucionarios, movilizar el máximo número de votos en apoyo al presidente Chávez y sus candidatos (los que en cada lugar determinemos las bases del partido).


Para conseguir la victoria, los jóvenes y trabajadores revolucionarios del PSUV y la UNETE que participamos en la Corriente Marxista Revolucionaria y el periódico El Militante (Vocero marxista del PSUV), pensamos que es fundamental discutir un plan de acción que nos permita completar de manera urgente y decisiva la revolución resolviendo toda una serie de problemas que crea el mantenimiento del capitalismo (desempleo, pobreza, inseguridad, burocratismo, corrupción,…) y que de prolongarse más tiempo amenazan el futuro de la misma. La revolución se enfrenta a un peligro que hay que conjurar con decisión: el desánimo y escepticismo entre sectores de las masas, que pueden caer en el abstencionismo (como vimos en anteriores elecciones) y dar la espalda al proceso.


Los hechos han demostrado que a pesar de la victoria de la reacción en el referéndum de la enmienda constitucional; a pesar de la persistencia de la amenaza imperialista y del sabotaje capitalista; de la campaña de mentiras y manipulación de los medios de comunicación burgueses, y la actuación de la “quinta columna” burocrática, pese a todas las adversidades, hoy sigue siendo una realidad que entre el pueblo y los trabajadores venezolanos hay un apoyo mayoritario para impulsar la revolución.


¿Cómo impulsar la revolución y alcanzar la victoria en las elecciones a la Asamblea Nacional? Desde nuestro punto de vista, como militantes bolivarianos, revolucionarios y marxistas, como activistas del PSUV y de la UNETE, es necesario implementar actuaciones decisivas mediante la expropiación de los capitalistas nacionales y extranjeros (la banca, la tierra y las empresas fundamentales, incluyendo las multinacionales imperialistas). Para lograrlo es necesario impulsar y coordinar la movilización de la clase obrera y del conjunto del pueblo en un proceso de lucha que debe establecer una democracia socialista, participativa y directa. Si queremos socialismo, el Estado no puede seguir siendo un Estado capitalista: es necesario levantar un régimen de auténtica democracia obrera y socialista, basado en los Consejos de trabajadores y Consejos Comunales.


Un programa y plan de acción para la victoria definitiva de la revolución
En las circunstancias concretas que vivimos hoy en Venezuela, sería perfectamente posible llevar a cabo el paso decisivo al socialismo, de un modo pacífico, desde la Asamblea Nacional y la Presidencia de la República. La condición para ello es apoyarse en la acción y la iniciativa revolucionaria del pueblo, y en particular de la clase obrera,  actuar de manera urgente y decidida y estar preparados mediante la movilización y organización popular para derrotar cualquier posible intento de desestabilización violenta de los contrarrevolucionarios.


El gobierno bolivariano para dar estos pasos decisivos, debería elaborar un decreto ley nacionalizando las principales palancas de la economía: la gran industria, la banca, los grandes monopolios, nacionales y extranjeros, y la tierra, poniéndolos bajo el control de los trabajadores y los consejos comunales para desarrollar una economía planificada en función de las necesidades sociales. Esta decisión estratégica contaría con el apoyo entusiasta del pueblo y los trabajadores, como pudimos ver cuando se nacionalizaron Sidor y otras empresas, y permitiría un auténtico desarrollo endógeno del país sobre la base de la planificación económica socialista.


Para movilizar la iniciativa de la clase trabajadora y el pueblo sustentando esta estrategia revolucionaria, el PSUV y el gobierno deberían defender un programa de acción que incluyese las siguientes medidas:


-Aumento de salarios por encima de los precios, incluido en todos los contratos colectivos. Abolición de la tercerización e integración masiva de los trabajadores tercerizados a nominas fijas de cada empresa.


-Nacionalización de la banca, de los monopolios y todas las empresas aseguradoras bajo control obrero y comunal.


-Nacionalización de la gran industria y las empresas estratégicas: alimentos, materias primas, empresas básicas, bajo control obrero.


-Nacionalización de las clínicas e institutos universitarios privados. No puede haber un sistema de salud y educación mejor para unos y peor para otros. Por un sistema sanitario y educativo público y de calidad.


-Expropiación de todas las empresas cerradas, infrautilizadas o en conflicto para ponerlas a funcionar bajo control obrero y en beneficio de las comunidades.


-Nacionalización de todos los edificios abandonados y de las empresas constructoras. Creación de una empresa nacional de construcción que desarrolle un plan masivo de construcción de viviendas y de obras públicas que erradique el déficit habitacional.


-Nacionalización de la tierra y desarrollo de una reforma agraria que acabe con el latifundio y desarrolle la producción agraria. Formación de consejos de campesinos pobres para controlar que las cooperativas se desarrollen en líneas socialistas y no capitalistas y participar en la gestión de las empresas y explotaciones agropecuarias de propiedad estatal.


-No al pago de la deuda externa. Monopolio estatal del comercio exterior para garantizar la soberanía alimentaria y tecnológica.


-Extensión de los consejos de fábrica y milicias obreras a todas las empresas.


-Elaboración de un plan de producción, a través de los órganos de poder y participación democrática de los trabajadores y los campesinos, para satisfacer las necesidades  sociales de la mayoría de la población.


Junto con este programa de acción, es necesario dar pasos decisivos para acabar con la maquinaria del Estado capitalista y  construir un estado revolucionario de transición basado en la democracia socialista. Siguiendo el programa de Lenin y la lucha contra la amenaza del burocratismo, debemos defender los planteamientos que Lenin realizó en “El Estado y la revolución” y que han sido reivindicados por el presidente Chavéz:


   1. Elegibilidad y Revocabilidad de todos los cargos en cualquier momento.

   2. Ningún funcionario público debe ganar más que el salario promedio de un trabajador cualificado.

   3. Rotatividad de los cargos. Si todos somos burócratas, ninguno lo es.

   4. El pueblo en armas. Armamento general de los trabajadores y del pueblo. No un ejército separado.


Llevando a la práctica estas medidas, se puede resolver la contradicción que hoy es bien visible y que provoca la indignación del pueblo bolivariano y revolucionario: los discursos a favor del socialismo y la existencia de una burocracia estatal que consume y derrocha la riqueza creada por la clase obrera y el pueblo con tanto sacrificio. Queremos un Estado socialista donde los trabajadores y los pobres venezolanos sean realmente los que gestionen y dirijan todas las palancas del poder político y económico. Queremos acabar con los privilegios, las desigualdades y con la casta de arribistas que se lucra de la revolución.


Para garantizar el triunfo del socialismo debemos acabar con el sabotaje de los capitalistas y burócratas
Los capitalistas, que no han podido doblegar ni a las masas ni al presidente Chávez en estos años, mantienen su sabotaje permanente contra la revolución. Suben los precios, organizan el desabastecimiento, despiden trabajadores y cierran empresas, atacan (e incluso asesinan) a sindicalistas comprometidos con la defensa de los derechos obreros y con la revolución, utilizan dólares a cambio oficial que les da CADIVI para hacer todo tipo de “marramucias” y llenarse los bolsillos saqueando y engañando al gobierno y al pueblo venezolanos. De 1998 a hoy el parque empresarial privado ha pasado de 12.000 empresas a 6.000. Los empresarios intentan responsabilizar al Presidente Chávez pero la única responsabilidad es de ellos, que pese a todos los llamados y ayudas que incluso han recibido del gobierno, se dedican a sabotear la economía nacional y explotar a los trabajadores.


Esto demuestra que no existe ningún sector patriótico (mucho menos socialista) entre los empresarios. Los empresarios venezolanos mantienen el mismo carácter parásito y reaccionario que a lo largo de toda la historia les ha llevado a especular, sacar las riquezas del país o malvenderlas a las multinacionales…Tanto los empresarios venezolanos como las distintas burguesías y empresas multinacionales imperialistas que tienen inversiones en Venezuela  (ya sean estadounidenses, europeas, chinas, japonesas, iraníes…) se dedican a explotar a los trabajadores venezolanos, negarnos nuestros derechos sindicales y no sirven para desarrollar las fuerzas productivas del país.


Un ejemplo de sabotaje: Mitsubishi

Un ejemplo de ello es la multinacional japonesa Mitsubishi que, tras verse derrotada por los trabajadores en su intento de avanzar en la tercerización, organizó un salvaje ataque contra la ocupación de la empresa que los trabajadores llevaban a cabo en protesta por la tercerización  y la falta de salud laboral.  Este brutal ataque incluyó el asesinato de 2 trabajadores inocentes, cuando luchaban por hacer realidad lo que siempre ha defendido la revolución bolivariana: la dignidad del pueblo y de la clase obrera.


En este mismo momento, Mitsubishi (MMC) mantiene despedidos a 170 trabajadores bolivarianos, incluidos los directivos sindicales del sindicato SINGETRAM militantes del PSUV, e intenta destruir cualquier atisbo de organización sindical. El sindicato bolivariano SINGETRAM ha estado en primera línea de combate por la revolución, interviniendo activamente en las citas electorales a favor del Presidente Chavéz, impulsando Comités por el SI a la Enmienda Constitucional, formando patrullas laborales del PSUV, participando decididamente en la formación y desarrollo del Frente Socialista de Trabajadores, Comunas Socialistas, ayudando a la aplicación de las 3-R, a la UNETE Anzoátegui para impulsar la unidad en las filas de la clase obrera y también con el conjunto del pueblo y con el PSUV.


Pese a estar cuadrados con el proceso revolucionario, las autoridades del ministerio de trabajo, lamentablemente, en lugar de apoyar a los trabajadores de MMC  contra este acoso patronal injusto están apoyando a la multinacional. Si esta política de ceder a la presión de los empresarios y atacar a los trabajadores continúa, su resultado sólo puede ser debilitar el apoyo a la revolución y fortalecer a los contrarrevolucionarios.


La quinta columna burocrática que existe dentro del movimiento revolucionario y del Estado es hoy la principal causa de desmoralización y pérdida de fe en la revolución por parte de sectores de las masas. En este momento decisivo la revolución, luchar eficazmente contra el peligro permanente que representan el imperialismo y la reacción capitalista, significa derrotar el sabotaje burocrático que impide a la clase obrera avanzar convertirse en protagonista de la lucha por el socialismo.


¡Ni sectarismo ultraizquierdista ni oportunismo burocrático! Sólo llevar a la práctica las ideas del  marxismo puede garantizar la victoria de la revolución

La principal amenaza para la revolución proviene de estos  sectores burocráticos que dentro del proceso   utilizan una verborrea socialista (incluso marxista) pero que, a la hora de la verdad, sabotean y frenan  toda iniciativa para llevar adelante el socialismo que proviene de  los trabajadores y militantes de base del PSUV. Esto lo viven  hoy  los trabajadores que luchan contra los despidos en Mitsubishi, los de Vivex,  Inveval, empresa nacionalizada y bajo control obrero desde hace 5 años pero paralizada y otras muchas empresas ocupadas, así como  los trabajadores del SOULA en Mérida -en lucha contra el fraude laboral organizado por las autoridades escuálidas de la ULA-. Lo mismo se puede decir de los trabajadores  de las empresas básicas en Guayana, del sector eléctrico, del  automotriz,  de los centenares de sindicatos revolucionarios de la UNETE. Esta burocracia que conforma el aparato del estado burgués enquistada en Alcaldías, Gobernaciones y Ministerios, con el fin de aislar a los trabajadores  del conjunto del movimiento revolucionario  trata de criminalizar  las luchas con todo tipo de acusaciones y calumnias contra la base revolucionaria que se opone a su política. Hablan de  socialismo o marxismo y adulan al Presidente, aunque en la practica actúan en el sentido opuesto a lo que propone el comandante Chávez.


Estos sectores burocráticos bajo un lenguaje aparentemente marxista tratan de ocultar su política reformista y adaptarse a la asunción del comandante Chávez del marxismo de un modo oportunista. Esta quinta columna burocrática  que se autodenomina marxista es en la práctica  profundamente contrarrevolucionaria.


Esta burocracia cuenta además con la colaboración de supuestos intelectuales y colectivos que, al mismo tiempo que se declaran marxistas e incluso hablan en general contra el reformismo, proporcionan las justificaciones y excusas ideológicas que necesita la burocracia. Intelectuales, autodenominados marxistas, que no tienen escrúpulos en ayudar a la burocracia para borrar las huellas de sus actuaciones, bajo la espesa niebla de la confusión ideológica y los ataques y calumnias contra los revolucionarios que intentan  combatir el sabotaje capitalista y burocrático con propuestas y acciones concretas. Todo ello con el fin de no enemistarse con estos sectores que les proporcionan los medios económicos para sus actividades, y mantener a toda costa el “prestigio” que han conseguido de esta forma espúrea. En la práctica estos “profesionales” de la literatura de “izquierdas”, desesperados por acceder a los medios de comunicación y ser convidados a celebraciones oficiales, son capaces de dar cobertura a todo tipo de ataques infames contra los trabajadores que están luchando por la revolución y sacrificándolo todo por ella. Este tipo de individuos no sirven a la causa del socialismo, se sirven a si mismos.


Los últimos años, líderes y colectivos ultraizquierdistas que se declaraban más socialistas, marxistas o revolucionarios que nadie, como los encabezados por Douglas Bravo, o en el terreno sindical por Orlando Chirino, han brincado la talanquera. Con sus públicas declaraciones y actuaciones, oponiéndose  a la reforma y la enmienda constitucional e incluso uniéndose a los contrarrevolucionarios para atacar al PSUV y al presidente Chávez, se han transformado en instrumentos de la reacción, por muy buenas intenciones que pudieran tener.


Estos sectarios no dudan en acusar de traidores y burgueses a los trabajadores y sindicalistas de la CMR, a los dirigentes del sindicato de Mitsubishi, a los trabajadores de Vivex, Inveval y otros muchos colectivos obreros y campesinos. Nuestro delito, según estos individuos, es apoyar al comandante Chávez en todas las convocatorias electorales, militar activamente como lo hacemos en las filas del PSUV y la UNETE, participar codo con codo con cientos de miles de trabajadores, campesinos y jóvenes revolucionarios y mantenernos firmes en la lucha por el socialismo.

 

En cualquier caso, como ha dicho el propio Presidente Chávez, y como hemos demostrado las bases revolucionarias, nada podrán ni los contrarrevolucionarios burgueses, ni los sectarios, ni los burócratas oportunistas, contra el espíritu revolucionario y confianza en sus propias fuerzas de la clase obrera y los explotados de Venezuela. Hoy más que nunca, la revolución venezolana es una esperanza para los jóvenes y trabajadores de todo el mundo. Por eso, la burguesía mundial ataca y calumnia al Presidente Chávez, como muestra el último circo mediático que montaron durante los últimos meses en España acusando al Presidente de apoyar a ETA.


En medio de la mayor crisis del capitalismo desde los años 30, cuando miles de jóvenes y trabajadores cuestionan este sistema, los capitalistas quieren impedir que miren hacia el ejemplo revolucionario  de Venezuela. Intentan ocultar nuestra revolución bajo toneladas de mentiras y basura mediática. Pero no lo lograrán. Si los jóvenes, trabajadores y campesinos que formamos la base del PSUV, la JPSUV, la UNETE y demás organizaciones revolucionarias nos dotamos del programa marxista anteriormente planteado y nos armamos con un plan de lucha para llevar a la práctica la expropiación de la economía capitalista bajo control obrero, sustituyendo a los burócratas reformistas (en realidad, pro-capitalistas) por genuinos cuadros revolucionarios, la revolución bolivariana puede dar el paso decisivo al socialismo.


La V internacional

La CMR apoya de un modo entusiasta la creación de la V internacional que debe ser el instrumento para organizar en todo el mundo a la clase trabajadora y a los oprimidos en su lucha por el socialismo. La revolución socialista no puede triunfar en un país aislado, debe extenderse o perecerá. Por ello, el desarrollo de la V internacional debe  impulsar  la única política exterior eficaz para defender  la revolución bolivariana: la extensión de la revolución socialista en todo el mundo basándose no en alianzas temporales con gobiernos capitalistas que aparecen parcialmente enfrentados al imperialismo norteamericano cómo plantean los sectores reformistas, sino en el potencial de lucha de las masas de trabajadores y pobres para  tumbar el dominio de las multinacionales y el capital financiero en todos los países y crear  una nueva sociedad .


La victoria de la revolución socialista en Venezuela, acabando con el sabotaje capitalista y burocrático y empezando a resolver de forma concluyente problemas largamente aplazados como la vivienda, inseguridad, desempleo, etc., entusiasmaría nuevamente a las masas y contagiaría la revolución al resto de América Latina y a todo el mundo, haciendo realidad la segunda y verdadera independencia, forjando la unidad latinoamericana en una Federación Socialista continental y abriendo el camino a una Federación Socialista Mundial.


Estas son las ideas por las que luchamos los militantes del PSUV agrupados en la Corriente Marxista Revolucionaria, en Venezuela y a escala mundial

 

¡Únete a nosotros dentro del PSUV para hacerlas realidad!