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Entrevista a Arévalo Méndez Romero, embajador de la República Bolivariana de Venezuela PDF Imprimir E-mail
Escrito por MFV   
Jueves, 09 de Noviembre de 2006 10:19

Arévalo Méndez"No hay otra opción para el Imperio en Venezuela, como no sea tratar de desestabilizar"

"Hasta el momento el principal candidato de la oposición no ha dicho que él vaya a permanecer hasta el final. No lo ha dicho. Y recientemente comenzó en Venezuela, la semana pasada, una campaña mediática centrada en un ataque desmedido contra el Consejo Nacional Electoral (CNE), o sea, contra el árbitro"

El pasado 30 de octubre el Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en el Estado español, Arévalo Méndez Romero, nos concedía una entrevista a miembros de la campaña Manos Fuera de Venezuela. Con él hablamos, entre otros temas, de la situación en Venezuela a propósito de las elecciones presidenciales del próximo 3 de diciembre y de la importancia de la solidaridad internacional con la revolución bolivariana.

Manos Fuera de Venezuela.- Las elecciones del 3 de diciembre en Venezuela son un nuevo punto inflexión en el proceso revolucionario. Nos gustaría conocer su opinión acerca de la importancia política de estas elecciones tanto internamente como externamente, en lo que afecta al resto de países de América Latina que luchan contra el imperialismo y su dominación.

Arévalo Méndez Romero.- Hacia lo interno significa, como has dicho, un punto de inflexión porque va a ser un momento cumbre donde las mayorías venezolanas, las mayorías que incluyen a los excluidos de siempre, van a dar ya un acicate definitivo al proceso bolivariano. No hay duda del triunfo del presidente Chávez, como no hay duda de la cantidad de votos que vamos a obtener, y que va a supera con creces lo que se logró, incluso, en el referéndum revocatorio. Esto nos dice a las claras, trasmite a las claras un mensaje de que ya Venezuela está en rumbo hacia una opción socialista, y dificulta que en los próximos 20 años en Venezuela los liderazgos políticos que aspiren a hacer gobierno y aspiren a estimular proyectos de desarrollo social y económico en Venezuela que no tengan el discurso del acercamiento al ser humano, al hecho humano, de acercamiento y atención a los excluidos de siempre, sin que ello implique excluir a los que siempre estuvieron incluidos.Los candidatos, los liderazgos e incluso los proyectos políticos que no atienden a este reclamo de que los liderazgos tienen que estar ahí, con el pueblo, no tienen absolutamente nada que buscar. Y esto es una situación irreversible en Venezuela.

MFV.- Respecto a la oposición y conociendo la forma de actuar del imperialismo y de la oligarquía venezolana durante todos estos años: golpe de estado, paro patronal, guarimba, retirada de candidatos en las elecciones de diciembre pasado. ¿Se prevé algún tipo de maniobra para deslegitimar las elecciones y continuar con su campaña de desestabilización y mentiras?

A.M.R.-
Sin duda que el planteamiento y las opciones del Imperio ameritan acciones concretas, acciones estratégicas de todo orden. Porque, ciertamente, para el Imperio es un peligro que el presidente Chávez, el liderazgo del presidente Chávez termine por implantar una modalidad, o un estilo, o una visión acerca de los avances necesarios en material social y económica en Latinoamérica, para ellos es un peligro. Hasta el momento el principal candidato de la oposición no ha dicho que él vaya a permanecer hasta el final. No lo ha dicho. Y recientemente comenzó en Venezuela, la semana pasada, una campaña mediática centrada en un ataque desmedido contra el Consejo Nacional Electoral (CNE), o sea, contra el árbitro.

MFV.- Por tanto, es de esperar que maniobren…

A.M.R.- Es que no hay otra opción para el Imperio en Venezuela, como no sea tratar de desestabilizar. Y desestabilizar significa… no sabemos hasta qué punto es posible que, faltando 3 días, este señor vuelva a abandonar la contienda. Nosotros hemos sido muy claros con ciertas naciones explicando que no se iba a deslegitimar a una Asamblea Nacional por el hecho de que no participaran [la oposición]. Y no, la Asamblea, ha hecho su trabajo. Porque, al fin y al cabo, nuestra fortaleza está en lo que nuestra gente piense y en lo que nuestra gente dice y en lo que nuestra gente hace. Las mayorías y mientras nosotros seamos, no mayoría sino gran mayoría, vamos a enfocarnos en lo que nuestra gente pide. Más allá de lo que la oposición piensa, más allá de lo que el imperio haga.

MFV.- Pese a las mentiras que se vierten sobre Venezuela, hay algo evidente para cualquiera que quiera verlo: los importantes avances sociales que se han dado. ¿Cómo valora lo hecho hasta ahora y cuáles considera que deberían ser las prioridades a partir del 3 de diciembre? ¿Cuáles son, en su opinión, las tareas de la revolución?

A.M.R.-
Hay que tener en cuenta que los cambios sociales y la propuesta del proyecto bolivariano apenas sí están comenzando a tomar base. Esto es un edificio, un edificio con una construcción que va a demandar, por lo menos, 30 años. Por lo menos 30 años de un esfuerzo decidido. Las misiones sociales no son sino un botón de arranque, pero el verdadero sistema estructurado en tanto Estado, en tanto pueblo, en tanto organicidad democrática para darle contenido social al proyecto, eso apenas está comenzando. Lo primero que tenemos y creo que es el gran valor del proyecto bolivariano es que ha encendido un espíritu que nos hace visionar hacia dentro de nosotros mismos, tratando nuestras propias realidades y motivándonos por el hecho de descubrirnos que somos capaces de romper el cerco…Este cerco de empobrecimiento en que se nos tenía sumido. Asumiendo esta convicción y asumiendo nuestra realidad, nuestras fortalezas y debilidades, visionando también las oportunidades, el proceso adquiere ya un matiz de estructuralidad y adquiere internalización, hacia el individuo y hacia el colectivismo en Venezuela, hacia lo colectivo. De manera que cuando un proceso de esta naturaleza se incrusta muy fuerte en la mente y corazón de los venezolanos, eso va a ser muy difícil destruirlo y ahí no vale imperio alguno.

MFV .- Hablaba al principio de que en Venezuela se ha decidido ir hacia el socialismo. Al presidente Chávez le hemos oído hablar en distintas ocasiones de su propia evolución ideológica, primero quería reformar el capitalismo pero ha comprobado que eso no es posible, que no hay "terceras vías" y que hay que construir el socialismo. ¿Qué opinión tiene usted?

A.M.R.- Entiendo el socialismo como la gente participando y los colectivos tomando mando de su propio proyecto de vida y de su espacio, y no perdiendo de visión que los enlaces entre los diferentes colectivos, indistintamente de su naturaleza, deben girar alrededor de un proyecto de un nacionalismo renovado, no es el nacionalismo chovinista. Un nacionalismo que nos acerca a nuestras raíces y es lo que nos permite tener cohesión interna respecto a los objetivos y a las aspiraciones de un colectivo que se llama, en este caso, Venezuela. Con el tema del socialismo es eso, cada colectivo construyendo su propio espacio, cada colectivo implicándose en tareas, en acciones y en logros, en metas, en ejecuciones que, por un lado, internamente mejoren las propias condiciones culturales, ambientales, políticas, económicas y sociales del colectivo en particular, pero jamás olvidando que el colectivo de al lado requiere también de esa experiencia. Entonces, uno de los elementos del socialismo que proponemos es terminar con el terrible impacto del egoísmo entre nosotros y, lo segundo, que alienta hacia una convivencia por solidaridad antes que por intereses particulares. Es un socialismo que de verdad empieza con el ser humano y no con el hecho económico, ni siquiera con el hecho político.

Y el otro elemento importante es el mercado. Interpretamos que el mercado es el punto de encuentro de intereses de individuos y de colectivos, y que si bien el capitalismo tuvo una misión histórica, acá en Europa que no en Latinoamérica, porque las muestras y los resultados están a la vista. La primera fase que el socialismo propone, el socialismo del S.XXI es subordinar el capitalismo a los intereses del colectivo, a los intereses de Estado, a los intereses sociales. Subordinarlo, hacer que obedezca a los designios sociales. Logrado esto pasaremos posiblemente a una segunda etapa que es terminar de destruirlo. En primer lugar dominar, luego destruir el capitalismo.

MFV.- En este sentido, desde nuestro punto de vista, el movimiento obrero en Venezuela ha dado un paso al frente muy importante ocupando fábricas, exigiendo la nacionalización de empresas y dejando claro que quieren y pueden tomar el control de la producción y participar realmente en la toma de decisiones económicas y políticas. ¿Cree que es un paso positivo en esa meta de terminar con el capitalismo?

A.M.R.-
Eso es un eslabón fundamental. Verdaderamente la sociedad, y cuando digo sociedad sí, están los empresarios. Pero una sociedad que se precie de avance, jamás le va a dar preeminencia a los intereses empresariales frente a los intereses de los trabajadores. Jamás. Y esa es una de nuestras grandes motivaciones, respetando la propiedad privada y respetando el derecho que tiene el capital y los empresarios a desarrollar sus empresas, pero subordinándose a los intereses del colectivo. Para nada nos sirve una comunidad, un pueblo, un colectivo sujeto a las decisiones del empresario. Lo que estamos retomando ahora es la preeminencia del Estado antes que el capital, antes que el mercado. Y por ahí pasa esta concepción de recuperar empresas. Cuando la huelga petrolera en Venezuela se cerraron empresas por motivaciones políticas, empresas que son fundamentales para nuestro desempeño económico. Una entre ellas, por ejemplo, la fábrica de válvulas, la única empresa en Venezuela fabricante de válvulas para la industria petrolera. Ahí no tuvimos duda de que había que ponerle la mano entre Estado y trabajadores y, efectivamente, lo estamos haciendo con resultados excelentes. Y, por supuesto, que el Estado y la nación fuesen efectivamente dueños de nuestra industria petrolera.

MFV.- Respecto a los medios de comunicación, pretendidamente independientes, del Estado español salta a la vista la hostilidad y la saña con que tratan a Chávez, al proceso revolucionario en Venezuela y en toda Latinoamérica ¿Qué opinión le merece esto y a qué cree que es debido?

A.M.R.-
Evidentemente la prensa ataca el proceso en Venezuela en primer lugar, por esa concepción ideológica eurocentrista incapaz de aceptar que hay o puede haber realidades diferentes. En segundo lugar, que todavía ese pensamiento eurocentrista no ha tomado nota de que el colonialismo ya no es posible, de que el neocolonialismo es imposible. En tercer lugar por ignorancia. A ratos lee uno cosas que muestran que jamás se han interesado por Latinoamérica. En cuarto lugar, ese derrame de tinta tiene más un efecto político interno, en ello subyace un ataque de la derecha contra la izquierda. Pero, en fin, el proceso bolivariano en Venezuela poco interés tiene por lo que la prensa española dice.

MFV.- ¿No cree que hay un interés consciente por tergiversar la realidad y confundir a los trabajadores y jóvenes aquí con el objetivo de aislar la revolución y evitar que se extiendan las simpatías y apoyos?

A.M.R.-
Exacto. En realidad es un intento de bloqueo mediático. Pero, que no tiene efecto ninguno, absolutamente ninguno, en Venezuela. El presidente Chávez ganó con 3.200.00 votos en el año 1998, pero en el año 2002 cuando la relegitimaión (a lo que obligó la constitución) llegó con 3.700.000 votos. Medio millón de votos más. En el revocatorio llegó a 6.000.000 de votos y no tenemos duda de que para estas elecciones del 3 de diciembre vamos a pasar los 8 millones de votos. Entonces, no hay efecto político alguno en el derrame de tinta acá en España contra el proceso bolivariano. Ninguno. Por lo tanto, regreso a mi tesis de que tiene efecto interno (en España).

Hay una cosa que la prensa dice mucho y es que hay "populismo" en Venezuela. Nosotros estamos en la misma senda a la que llegó España hace algunos años. Queremos un sistema de salud pública universal, donde todos tengamos derecho y oportunidad a acceder a los servicios de sanidad, todos tenemos derecho a ir a la escuela, desde la primaria a la universidad; al igual que en España queremos tener agua potable y electricidad. A eso la prensa española le dice populismo, pues bien nos encanta el populismo español.

En lo político las relaciones entre nuestro gobierno y el de aquí son magníficas, excelentes, y cada vez encontramos más espacio de cooperación. En lo económico ya Repsol, si no es la primera es la segunda empresa energética extranjera en Venezuela, Telefónica ha hecho un gran negocio y es ya la primera empresa de telefonía móvil, Banco Santander está dando a Venezuela una preeminencia, lo han dicho en el informe de este año, nuevas empresas se están instalando en Venezuela en el área del aluminio y el acero, empresas constructoras españolas están recibiendo contratos de mucha monta para el desarrollo de nuestras redes ferrocarrileras y del sistema de transporte urbano, masivo. Eso indica que la prensa va por un lado y los empresarios van por otro. Los empresarios desmienten con sus acciones lo que la prensa dice.

Que nos causa preocupación ese embate: no. Lo vemos con curiosidad y hasta con conmiseración. Sólo eso.

MFV.- Para Manos Fuera de Venezuela la solidaridad internacional es una pieza clave para el triunfo de la revolución. Entendemos que la solidaridad se debe basar en la fuerza de los trabajadores y la juventud, ya que un triunfo de la revolución en Venezuela sería un triunfo de todos los trabajadores y tendría efectos no sólo en Latinoamérica sino en Europa y en los propios EEUU.¿Tiene dentro de sus prioridades como Embajador la de fomentar la solidaridad con la revolución?¿Qué opinión le merece la Campaña internacional MFV?

A.M.R.- En primer lugar todo lo que sea antiimperialismo es bienvenido, bien visto, bien avenido y bien apoyado por nuestra parte. En segundo lugar, hay coincidencias extraordinarias entre lo que ustedes proponen, como hecho humano, que es la solidaridad, con propuestas básicas y fundamentales del proceso bolivariano, a lo interno y a lo externo. Hacia lo interno, cuando nos ocupamos de los más pobres, de los desvalidos, de los que nunca tuvieron eso tiene un gran sentido con el concepto de solidaridad, y hacia fuera la propuesta del ALBA comienza por esas tres concepciones: cooperación, solidaridad y complementariedad. De manera que MFV no difiere en lo absoluto de la concepción que nosotros tenemos respecto a los conceptos básicos con los cuales nos seguimos moviendo hacia el socialismo.