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7 de octubre: votar por Chávez, y seguir avanzando en organizar desde la base la lucha por el socialismo contra el capitalismo y el burocratismo PDF Imprimir E-mail
Escrito por CMR   
Lunes, 10 de Septiembre de 2012 00:00

marcha_chavezLas elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre suponen un nuevo punto de inflexión en la revolución bolivariana.  Para la clase trabajadora es fundamental garantizar  la victoria de Chávez,  lo contrario y de ganar la oposición pro imperialista sería volver a los años de pesadilla de la IV república con la miseria y represión que los caracterizaron. Las Conquistas sociales como las misiones, el reconocimiento de derechos y libertades políticas serían demolidas por un gobierno de la MUD (mesa de la unidad) . El programa de contrarreformas sociales que se está aplicando en todo el mundo por los capitalistas sería puesto de nuevo a la orden del día por un gobierno de la derecha, si fuera Capriles, revertiendo todas las conquistas de la revolución y avances sociales que han supuesto un desahogo para millones de pobres, haciéndoles  pagar caro a los trabajadores el temor causado por la revolución. Por ello es necesario votar por el comandante Chávez el 7 de octubre.

 

Perspectivas para las elecciones.

Recientes  encuestas otorgan  entre 15 y 20 puntos de ventaja a Chávez de cara a las elecciones presidenciales, incluso  las encuestadoras de la derecha otorgaban una diferencia holgada a favor de Chávez y en detrimento de Capriles. Sin embargo la burguesía va a intentar utilizar todos los medios, tal y como ha estado haciendo durante toda la revolución para impedir la victoria de Chávez probando  como otras veces jugar la carta del sabotaje  y desabastecimiento. Desde voceros bolivarianos se ha lanzado la idea  de que la catástrofe de la refinería de Amuay había sido consecuencia de ese sabotaje, que buscaría reforzar la imagen de caos en el país, sin embargo esta hipótesis no se mantiene sobre ningún hecho, por ahora e incluso el comandante Chávez ha recomendado ser prudentes a la hora de señalar las causas de la explosión que acabó con la vida de 41 personas y decenas de heridos a parte de daños materiales cuantiosos.  Otra vía que puede  utilizar el imperialismo es el sabotaje económico y el desabastecimiento que  tuvo en buenos resultados en otros comicios como en el referéndum constitucional del 2008. Sin embargo la política de incrementos de importaciones en insumos del gobierno va a ser un obstáculo de cara a este sabotaje de la derecha. El principal enemigo de  la revolución, de los trabajadores y de los pobres, pero muy amigo de la contrarrevolución, de las maquinaciones imperialistas y de la derecha, es la burocracia reformista, la que incluso puede generar un efecto negativo en los resultados electorales, con políticas socialdemócratas que no resuelven los problemas de los trabajadores y los pobres… La ineficacia y demora en resolver los problemas ayuda a engrosar las filas de la derecha y desmoraliza a la base revolucionaria. El mayor amigo de Capriles Radonsky está en alcaldías, gobernaciones y ministerios, es decir en el aparato del Estado capitalista que defiende y reproduce la desigualdad social y las relaciones capitalistas de producción.

En el seno de las fuerzas revolucionarias se ha ido perfilando cada vez más durante los últimos años  la lucha contra  los sectores  burocráticos socialdemócratas que tratan de mantener la revolución bolivariana dentro de los márgenes del sistema capitalista, utilizando un discurso pseudo socialista pero con una práctica reformista. Son los sectores que durante los últimos años han defendido que sobre la base de la renta petrolera y apoyándose en alianzas con regímenes burgueses enfrentados temporalmente al imperialismo norteamericano, pueden hacer avanzar el país y resolver el atraso secular al que lo ha condenado la burguesía. La lucha entre reforma o revolución se refleja de un modo agudo entre las aspiraciones de las masas y el freno que la burocracia pone al desarrollo de las mismas. Particularmente  el choque entre la clase trabajadora organizada y la burocracia. En todas las empresas del Estado se muestra este  enfrentamiento que ha llegado,  por ejemplo, en las empresas básicas de Guayana,  CEMEX  o en abastos   Bicentenario,  en las cuales los trabajadores se han tenido que lanzar a la calle para que se atendieran sus demandas.

Uno de los grandes obstáculos para la política socialdemócrata que impulsa la burocracia reside en la experiencia acumulada por las amplias masas en los últimos años, particularmente en que la idea del socialismo y del control obrero ha entrado en la mente de miles de trabajadores que van a pelear por llevarla a la práctica. En ese sentido ha habido una madurez cada vez mas creciente entre las masas, y sobre todo en el seno de la vanguardia de la clase trabajadora: si hace años la actividad de los trabajadores giraba en luchar por llegar a Chávez para que éste conociera y resolviera sus problemas, ahora cada vez más se abre la idea de que solo los propios trabajadores organizados pueden resolver sus problemas, guardando el respeto y gratitud hacia Chávez, son conscientes de que solo ellos tienen la llave organizándose para resolver sus problemas y hacer avanzar la revolución.

La lucha por el control obrero y contra el burocratismo.

En 2008 el comandante Chávez como consecuencia de la lucha que llevaron los trabajadores  por la nacionalización de Sidor, propuso nombrar a trabajadores como presidentes de las empresas básicas de Guayana. A su modo de ver esto era un paso para el control obrero.  Desde la CMR señalamos  que esto podía ser un paso adelante solo si iba acompañado de otras medidas que llevaran al auténtico control obrero de estas plantas, elección de un consejo de trabajadores, elegible y revocable, en que sus miembros no cobraran por encima del salario de un trabajador cualificado, así como un plan de inversiones productivas, y extensión de las nacionalizaciones y el control obrero. En los últimos meses los presidentes de estas empresas nombrados por Chávez han sido destituidos por personas afines a la burocracia estatal. Estos presidentes de las empresas básicas elegidos por Chávez  han acabado saliendo de las mismas, debido a que no se apoyaron en los trabajadores para llevar a cabo un plan de gobierno  que estableciera realmente la administración obrera de la industria. Al final la burocracia sindical ligada a la CSBT presionó para revocarlos de sus puestos y lo consiguieron sin prácticamente resistencia interna. Aun  el malestar de los trabajadores sigue presente como  se manifestó en la reunión del presidente Chávez en Guayana el 21 de agosto  con centenares de trabajadores de estas empresas, cuya emisión en cadena televisiva  tuvo que ser suspendida por problemas técnicos que surgieron justo cuando  aumentaban las protestas de los trabajadores presentes, lo que amenazaba el normal discurrir del evento       como consecuencia   de    los problemas de las empresas nacionalizadas y por el retraso de la negociación de la convención colectiva de Sidor.

Pese a la consolidación y avance de la burocracia, la revolución lejos de acabarse entra en un proceso de mayor desarrollo, muy favorable para que los mejores sectores de la clase obrera se organicen en torno a las ideas del marxismo y en un futuro próximo puedan jugar el papel dirigente que la revolución necesita. Un periodo de maduración que les puede empujar hacia el marxismo que es la única teoría que puede darle la clave para avanzar hacia la administración obrera de la industria y encabezar la revolución socialista en Venezuela.

Perspectivas para la revolución.

No hay futuro para una política socialdemócrata o de capitalismo de Estado en Venezuela. Por ahora sobre la base de  renta petrolera y bajo la iniciativa estatal con participación  del sector privado se están consiguiendo avances como la Misión Vivienda Venezuela que con la entrega de 240.000 viviendas a los sectores más desfavorecidos, lo cual supone un paso para paliar el déficit habitacional crónico  en el que la burguesía tenía condenado a miles de familias trabajadoras. Sin embargo, está la incógnita de cuánto tiempo podrá mantenerse esta política: el crecimiento económico venezolano está ligado a la anarquía del capitalismo mundial, fundamentado en la evolución de los precios del petróleo que  por ahora permanecen elevados otorgando al gobierno bolivariano margen para llevar a cabo políticas sociales progresistas sin tocar la propiedad privada de los medios de producción.

Es sobre una combinación de amenazas ( por ejemplo de expropiar empresas) y  de estímulos  a los capitalistas completadas con  importaciones de mercancías por parte del Estado con el dinero del petróleo, que el gobierno bolivariano consigue  mantener más o menos surtido el mercado nacional, al precio de una inflación del 30%,  que hace a los trabajadores y pobres  la situación mas difícil, si no fuera por la misión alimentaria Mercal  y por el PDVAL que sostiene con productos básicos subsidiados a bajos precios a los sectores mas desfavorecidos.
Como es previsible, si los precios del petróleo bajan en un futuro  la política socialdemócrata entrará en crisis rápidamente -lo que está ligado  también al fin del crecimiento económico de China fundamentalmente y de la especulación entorno a las materias primas que genera  su demanda -. En ese contexto habrá que ver que hace el gobierno bolivariano; la ligazón de la burocracia con los capitalistas nacionales y foráneos, vía créditos y negocios comunes, (con un sector del imperialismo, China, Irán, Brasil) es cada vez más fuerte. Por otro lado  el gobierno sigue permeable a las presiones de las masas y de la clase trabajadora, especialmente el comandante Chávez que continúa al frente de la misma, sorteando por ahora con éxito su reciente enfermedad.  
Es por ello que la conclusión práctica para los sectores más conscientes y activos de los trabajadores, como de  la juventud, es que hay que prepararse para los grandes acontecimientos  que la economía capitalista mundial  dispone para Venezuela. La clase trabajadora ha sido la fuerza  motriz de la revolución y debe organizar el gran descontento que está generando la burocracia reformista,  con un programa de lucha para llevar a cabo la revolución socialista.  La tarea es aglutinar la vanguardia de los trabajadores venezolanos para que se convierta en una fuerza decisiva en los acontecimientos de los próximos meses y años.
La clase obrera organizada en torno a las ideas y la organización marxista es la única fuerza capaz de conducir la revolución venezolana al socialismo. Hay que dar una batalla dentro de las organizaciones de masas que ha generado la revolución, tales como: el PSUV, JPSUV, GPP, CSBT, UNETE para ganarlas en las ideas del marxismo en base a los mejores sectores de la juventud, los trabajadores y los pobres. Ahora mismo la correlación de fuerzas para hacerlo es mucho más favorable que cuando Chávez llego al poder en 1998 y en los años posteriores, el sentimiento de fuerza, el enorme avance en la conciencia de millones que asumen como única vía el socialismo y el control obrero que deben transformarse en una fuerza organizada y disciplinada. Para ello un primer paso  es garantizar que nuestros enemigos de clase, y sus representantes políticos no lleguen al poder y sean derrotados de nuevo el 7 de octubre.