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La inviabilidad del proyecto reformista. Por qué no funciona el modelo económico y qué debería hacer el bolivarianismo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Gabriel de los Santos (CMR)   
Sábado, 23 de Junio de 2012 00:00

bolivaresA mediados del mes de mayo, los voceros económicos del gobierno bolivariano anunciaron con bombos y platillos el crecimiento que había tenido la economía venezolana durante el primer trimestre de 2012 y lo contrastaron con la parálisis económica que está viviendo buena parte del mundo, principalmente Europa. El importante PIB de 5,6% le sirvió a los ideólogos del bolivarianismo para intentar presentar, una vez más, al modelo que están implementando en Venezuela como un modelo exitoso y, por lo tanto, como una alternativa al capitalismo ortodoxo que tiene sumida a la humanidad en una de sus peores crisis, sino la peor. Sin embargo, nunca mejor que este caso para recordar que no todo lo que brilla es oro, ya que cuando se empieza a analizar con un mayor detenimiento el informe presentado por el BCV queda al descubierto toda la debilidad del crecimiento económico alcanzado. En contraposición con el mismo, las políticas económicas que se vienen aplicando tercamente desde hace más de 10 años también están generando un agujero negro en la economía que se traga todo lo que ingresa y que refuerza día a día la condición de país monoproductor y dependiente de Venezuela.

1) Un crecimiento con pies de barro

El PIB es un índice económico que representa el valor monetario de todos los bienes y servicios finales producidos por una economía en un espacio de tiempo determinado. Es decir, es un valor en cuya conformación intervienen diversos y variados factores, y dependiendo del peso que cada uno de estos factores aporte será la característica de dicho PIB. En ese sentido, el incremento de las actividades que producen riqueza como la industria manufacturera, por ejemplo, a través de la inversión en capital fijo y la producción de bienes de consumo, generan, a su vez, crecimientos económicos más sólidos y disminuyen la dependencia externa. Por el contrario, cuando lo que impulsa el PIB son las actividades comerciales, donde no se producen bienes sino que se los intercambia, la prestación de servicios, la especulación financiera o la construcción de infraestructuras, por ejemplo, lo que se tiene son crecimientos frágiles y circunstanciales que, al final, terminan incrementando la dependencia externa. El crecimiento de la economía venezolana en este primer trimestre estuvo impulsado por un aumento del 5% de la inversión pública que se canalizó, básicamente, hacia el sector de la construcción que creció 29,6% (1). A éste lo siguió la actividad financiera y de seguros con un 27,7%, el comercio con 7,9%, las comunicaciones con 7% y los servicios del gobierno con 4,6% (2). Como vemos, todas actividades que no producen bienes de consumo. Por el contrario, el sector petrolero, de donde proviene el 95% de los ingresos de Venezuela, apenas creció un 2,2%, el sector industrial manufacturero un raquítico 0,7%, mientras el minero, otra de las fuentes de ingreso, cayó un 3,2% (2). En su mensaje de fin del año pasado, el presidente del BCV, Nelson Merentes, había anunciado que el PIB anual para 2011 había sido de 4% y también que los sectores que más habían contribuido con este crecimiento fueron el comercio con 6,6%, los servicios de reparación, transporte y almacenamiento con 5,7% y las comunicaciones con 7,6% (3), en tanto que la construcción sólo había aumentado un 3,4% porque recién se había reactivado en el segundo semestre del año luego de una caída de 7% en 2010 (4). Es decir, que los resultados del primer trimestre de 2012 sólo indican la continuidad de una tendencia en la cual ahora tiene una mayor incidencia la actividad de la construcción impulsada por el gobierno, tendencia que, por cierto, ha traído la economía venezolana desde 2004, incluido el período de los 20 trimestres consecutivos de crecimiento, y que, más allá de las estadísticas, no deja de preocupar porque confirma que se sigue transitando por un camino que conduce a un despeñadero.

2) Elecciones y viviendas

En abril de 2011 el presidente Chávez lanzó oficialmente la Gran Misión Vivienda Venezuela con el propósito de solucionar la que ha sido una de las grandes deudas de la revolución Bolivariana: el déficit habitacional. “Vivienda, vivienda y más vivienda para vivir viviendo en la vivienda”, dijo Hugo Chávez en esa oportunidad (5). Para ese momento el gobierno bolivariano apenas había construido unas 300.000 viviendas en 12 años como reconocía el propio ministro de la Vivienda, Ricardo Molina, el cual “aseguró en febrero -cuando compareció ante la Asamblea Nacional- que entre 1999 y 2010 se construyeron en promedio 25.857 viviendas al año desde el sector público y 23.740 desde el privado… No hemos logrado hacer más que en los 40 años de Cuarta República” (5). Fiel a su estilo, Chávez le puso a su gobierno una meta bien alta: construir dos millones de viviendas en siete años, es decir, unas 300.000 anuales. Sin una economía socializada y planificada el objetivo se ve cuesta arriba, por no decir imposible, más cuando se pretende lograrlo con el concurso de diversos y antagónicos sectores, como también lo anunciara Chávez: “privado y público, la banca privada y la pública, los trabajadores, los empresarios honestos, los venezolanos y el mundo: Cuba, Irán, China, Bielorrusia, Rusia, Portugal, Brasil” (5), y a punta del dinero que produce el petróleo. Nada más anunciar la medida, el gobierno asignó Bs. 57.000 millones (U$S 13.255 millones al cambio oficial) para impulsarla (4). Esta metodología constructiva resulta sumamente costosa, pues en la misma intervienen los capitalistas y las burocracias de los países aliados estratégicos, que generalmente aportan la tecnología y la administración de la obra, a veces también la financiación, a cambio de la tajada más grande del pastel; luego vienen los capitalistas “honestos” y criollos que con sus empresas son los que en el papel “ejecutan el trabajo” y también se llevan su tajada, no tan grande como la de los primeros pero tajada al fin, y entre ambos muchos burócratas bolivarianos que cobran su comisión por poner a los segundos en contacto con los primeros. Al final de la cadena aparecen los imprescindibles, los que en realidad construyen la obra: los trabajadores, calificados y no calificados, que a cambio de su trabajo reciben un salario que muchas veces apenas les cubre sus necesidades. Total que una vivienda le termina costando al proletariado venezolano hasta más del doble de lo que costaría si la construyera el mismo, directamente, sin intermediarios y cobradores de peaje.

A pesar de lo oneroso y burocrático del sistema, en 2011 se lograron construir 146.714 viviendas de las 150.000 programadas (6), y hasta finales de mayo de este año se habían construido 59.434 (30%) de las 200.000 pautadas para todo 2012. Ya desde el año pasado la Misión Vivienda se convirtió en el principal caballito de batalla del bolivarianismo de cara a las elecciones presidenciales del 7 de octubre, lo cual se reafirmó este año en un intento por tratar de compensar la menor presencia del presidente Chávez en la campaña electoral. Evidentemente, esto implica que hasta octubre el gobierno tendrá que mantener, por lo menos, el mismo ritmo de construcción que ha traído hasta aquí con la consecuente inyección de dinero para impulsarlo. Es así como se puede explicar el importante crecimiento del PIB empujado por el gasto público en el sector construcción. Esto es reconocido y justificado a su manera por el bolivarianismo. El director del Banco Central de Venezuela (BCV), José Félix Rivas, “señaló que las cifras de expansión económica demuestran que el país puede crecer distribuyendo riqueza y no en sumisión a la premisa de crecimiento basado en la ganancia. ‘Ahora el crecimiento económico se une a buenos indicadores sociales’. Por su parte el diputado Simón Escalona dijo a ANTV que ‘el crecimiento del PIB es atribuible a la inclusión social gracias a las grandes misiones lanzadas por el Presidente Hugo Chávez Frías’. Mientras en países europeos ‘la crisis del capitalismo golpea fuertemente, donde se siente el desempleo, en Venezuela por el contrario, no sólo crece la economía, sino también, hay una Ley Orgánica del Trabajo de los Trabajadores y las Trabajadoras (Lottt) que buscan mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y las ciudadanas’” (7).

3) Las contradicciones de la burocracia reformista

El estancamiento de la industrialización

Como decíamos al comienzo, resulta preocupante el poco crecimiento que ha tenido el sector industrial en estos últimos años, ya que, a pesar de la fuerte inyección de recursos que ha realizado el gobierno, apenas se ha incrementado a un promedio de 1,3% anual desde el año 2006, circunstancia que se ha vuelto a reflejar en el informe del BCV que se ha estado analizando. “Al desagregar el PIB se aprecia que en diez años la manufactura pasó de representar casi 18% del PIB a poco más de 14%. Otro dato que confirma la merma de la actividad industrial está asociado con las exportaciones no petroleras. El BCV reportó que el año pasado los ingresos por ese concepto se ubicaron en 4.505 millones de dólares. La cifra representa un alza de 31,4% con respecto a 2010, pero se ubica casi que en el mismo nivel de 1999… De acuerdo a estudios de Víctor Álvarez, ex ministro de Industrias Básicas y minería y actual investigador del Centro Internacional Miranda (CIM), en Venezuela existen 0,3 industrias por cada mil habitantes, estadística muy por detrás de países como Colombia o México que cuentan con 1,2 y 1,7 establecimientos industriales por cada mil habitantes, respectivamente” (8). Esta situación no es novedosa pues también existía en la IV República, producto que la burguesía venezolana nunca se ha interesado por el desarrollo del sector industrial, y se ha visto nuevamente ratificada con el hecho que entre 2007 y 2010 la inversión privada cayó un 43,6%. Es la mejor prueba de la inutilidad de las políticas reformistas del gobierno en esta área, que se han centrado, básicamente, en tratar de fomentar al capitalismo industrial a través de incentivos, a la vez que busca competir con él impulsando en paralelo un modelo industrial estatal. “Desde 1999 el Gobierno nacional ha intentado fórmulas y programas para fortalecer la industria nacional, pero en la mayoría de los casos los resultados no han sido favorables. Entre las más recientes destacan el plan de 27 medidas para ‘estimular el desarrollo económico productivo’ que anunció en 2009 el entonces ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, Jesse Chacón. A comienzos de 2010 Hugo Chávez lanzó el Fondo Bicentenario con la intención de aumentar la producción local y disminuir las importaciones. Sin embargo, el año pasado las importaciones fueron de 45 mil 615 millones de dólares, la cifra más elevada en los últimos tres años y hasta el tercer trimestre de 2011 siete subsectores de la manufactura producían menos que en 1997” (8). Ante lo anterior, a los voceros gubernamentales no les ha quedado otra que reconocerlo, aunque a su manera y buscando siempre darle la vuelta para que lo obvio no lo sea tanto. “Es por ello que el ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, señaló que ‘se tiene que prender el tercer motor de la economía que es la industria, que está en niveles bajos’… El ministro comentó que una vez encendidos los primeros dos motores de la economía, el petrolero y la construcción, sólo faltaba arrancar con el sector manufactura, que para el primer trimestre representó 14,4% del PIB. ‘Tenemos que movilizar la industria, la agricultura; producir para comer, para bajar la inflación’, dijo Giordani… ‘Está dada por la base social, por el crecimiento de la infraestructura, las inversiones que se están haciendo en la parte energética y el crecimiento de la industria y la agricultura, que ahí todavía como que estamos fallando. Ya estamos ajustando la industria de la agricultura y los alimentos para producir aquí, lo que se pueda producir aquí’” (9). Evidentemente, donde es más visible y donde más se siente el fracaso de la industrialización es en el área de la producción de alimentos, en el cual se combina, además, con la caída de la producción agrícola. “Ante el descenso de 6,9% que evidenció la producción y transformación de alimentos durante el primer trimestre de 2012, en relación con el mismo período del año anterior, el Ministro de Alimentación Carlos Osorio, señaló que revisarán la situación del sector para identificar los problemas que tienen las industrias… indicó que ‘se hará lo que tenga que hacerse para cubrir las necesidades, y cuando haga falta importar maíz blanco para cubrir las deficiencias lo haremos porque este es un Gobierno responsable’. La cosecha de maíz que culminó en noviembre pasado, de acuerdo con cifras de Fedeagro, se ubicó en 1.350.150 toneladas, 23,69% menos que la cosecha de 2010” (10). Otro tanto ha ocurrido con la producción minera y la transformación industrial de los minerales, fruto, principalmente, de la crisis energética y de la falta de inversión en el sector. “El ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani… comentó el descenso en la producción de hierro, acero y aluminio, concentrada en las empresas básicas de Guayana… Este comportamiento a contracorriente del clima macroeconómico favorable, ocurre a dos años de la crisis eléctrica de 2010, que obligó a la industria pesada a apagar la mayoría de los hornos de las acerías y a cesar las operaciones de las celdas del aluminio primario por casi 6 meses, debido a su elevado consumo de energía. Desde entonces la baja producción de ese período y la consecuente disminución de las ventas, arrojó importantes pérdidas que colocaron a esas empresas de manos atadas para acometer inversiones, mientras debían cubrir el pago de la nómina, aunque muchos trabajadores sólo cumplían un horario. Sin embargo, las filiales de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) no han logrado recuperar sus estándares de producción en este tiempo. Cecilio Pineda, director laboral de la Corporación, atribuye el desempeño actual ‘a una desinversión acumulada, que no permite mejorar la calidad y cantidad de los productos, secuela del deterioro de equipos e infraestructura industrial; mientras tanto los costos laborales son mayores que los costos de producción. Actualmente estas empresas operan, en su mayoría, a menos del 40-45% de su capacidad instalada’” (11). Está claro que más allá del discurso existe una realidad que está desnudando las limitaciones del proyecto que impulsa el bolivarianismo.

A menor producción, mayor importación

Los bienes de consumo que no se producen en casa hay que traerlos de afuera, esto es algo más que elemental. La mejor verificación de que en Venezuela no se está produciendo es el aumento constante de las importaciones, que han pasado de constituir el 18% del total de la oferta del mercado en 1997 al 32,6% en el primer trimestre de este año, lo cual, unido a la monoproducción petrolera, mantiene la doble dependencia que siempre ha tenido el sistema capitalista venezolano. Uno de los sectores donde más se refleja esta situación es, como ya comentamos, el de los alimentos, donde la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (CASA), a pesar del lanzamiento de la Misión Agro Venezuela, durante 2011 incrementó el volumen de alimentos adquiridos en el exterior en un 7,85% con respecto a 2010. “La Memoria y Cuenta del Ministerio de Alimentación (Minal) señala que a través de CASA se adquirieron 4 millones de toneladas de alimentos en 2011, 9% más que en 2010, de las cuales 3,49 millones de toneladas fueron compradas a través de licencias de importación. Mediante esa vía el Minal autorizó la importación de 1.312.641 toneladas de maíz amarillo; 978.085 toneladas de torta de soya; 546.809 toneladas de azúcar cruda; 371.723 toneladas de aceite; 110.785 toneladas de leche; 88.086 toneladas de grasa amarilla; 39.894 toneladas de azúcar refinada y 42.267 toneladas de quesos... La Memoria y Cuenta del Minal detalla que 1,35 millones de toneladas corresponden al Plan Global de Compras (ejecutado en 86,86%); mientras que 2,12 millones de toneladas fueron adquiridas a través del Plan Estado Importador (ejecutado en 78,78%). A través del Plan Estado Importador a Terceros, CASA suministró 1,67 millones de toneladas en 2011 entre materias primas y productos terminados, a la industria privada de alimentos: procesadoras de arroz, centrales azucareros, avícolas, agropecuarias, entre otras” (12). También se puede apreciar en este último punto como, aunque no sea su intención, el gobierno bolivariano colabora con el enriquecimiento de los capitalistas locales financiándoles las materias primas. “La adquisición de alimentos a través de CASA reflejó incrementos en rubros como azúcar 23,97%, arroz 11,93%, maíz amarillo 10,41%, pollo 8,85%, y leche 4,54% ‘con lo cual se garantizó la disponibilidad de estos productos sensibles y de mayor consumo de la población’” (12). La importación de alimentos por parte del Estado, lejos de reducirse en 2012, se prevé aumentarla a 1.818.000 toneladas. “Las compras al exterior suman 13 mil 190 millones de dólares en el primer trimestre, magnitud que se traduce en un salto de 48,5% respecto al mismo lapso de 2011 y el nivel más elevado para los primeros tres meses del año desde 1997. Por cada punto que ha aumentado el PIB las importaciones han crecido 8,6 puntos y representan 32,6% de la oferta total de bienes y servicios en la economía, indicador que en los últimos diez años se mantuvo en un promedio de 26%. Las importaciones del sector público se disparan 64% enfocadas principalmente a la compra de alimentos como leche en polvo, azúcar, arroz y maíz, entre otros productos. En el otro extremo las importaciones privadas aumentan 41%, principalmente por la adquisición de sustancias químicas, maquinarias para uso agrícola y aceites” (13). El proyecto económico reformista es como un cuero seco: lo pisan por un lado y se levanta por otro. Para compensar la baja productividad y controlar la inflación que esto genera, el gobierno importa masivamente desde materias primas de todo tipo hasta los productos más elaborados tecnológicamente, con lo cual se produce una hemorragia de divisas y, a la vez, se sabotea cualquier posible desarrollo industrial. “‘Todavía no hemos logrado equilibrar la demanda con la producción y por eso ocurre la inflación (...) Nos hace falta producir más. En el momento en que logremos equilibrar la demanda con la producción, en ese momento la inflación la vamos a tener dominada’. Esas fueron algunas de las opiniones que expresó el pasado miércoles Edmée Betancourt, ministra de Comercio, al ser consultada por el tema de la inflación… En febrero del año pasado la titular de la cartera de comercio justificó la política de compras en el exterior como alternativa para bajar el ritmo con el que suben los precios. ‘Sí tenemos que importar porque nosotros estamos en la lucha y nosotros combatimos la inflación y para que la inflación siga bajando como la estamos llevando a paso de vencedores nosotros tenemos que importar’, dijo Betancourt en la Asamblea Nacional” (14). Tanto han aumentado las importaciones que en algún momento se ha llegado a congestionar el puerto de Puerto Cabello con hasta 29 barcos haciendo cola para descargar (15). La burocracia ha estado tratando de resolver la baja productividad con la vieja fórmula de siempre: metiendo la mano en la billetera petrolera. La cuestión es que esa billetera no reproduce su contenido con la misma velocidad con que aumenta el gasto. Hasta el propio presidente del BCV, Nelson Merentes, ha tenido que salir a declarar que “la economía está creciendo más de lo planificado y eso va a necesitar más suministro de divisas” (13). Sólo que esto no es para nada ideal. Como ya analizamos, se trata de un crecimiento poco productivo basado en un aumento descontrolado del gasto público.

A mayor importación, menores reservas

La realidad es que los dólares petroleros ya no alcanzan para cubrir tanta ineficiencia y voracidad, y el controlador burocrático del dólar, CADIVI, ha tenido que cerrar el chorro reduciendo en un 9% las aprobaciones de entrega de divisas en el primer trimestre de 2012 (13). El efecto que la política importadora ha tenido sobre las reservas se está haciendo sentir con una reducción de las mismas en un 17% en lo que va del año, “se ubicaron en 25 mil 495 millones de dólares, el nivel más bajo desde agosto de 2007” (16). Por su parte, las reservas líquidas, las que no están en oro, también han caído pero en una proporción aún mayor. “Pdvsa sólo le entrega al Banco Central 40% de los petrodólares y por tanto, las reservas líquidas caen y escasean los dólares para el sector privado en áreas como alimentos, medicinas y autopartes” (16). Esto último es lo que en definitiva está afectando la entrega de dólares de CADIVI, la cual, sin embargo, para mayo de este año ascendía a U$S 9.177,16 millones. De ellos, los capitalistas destinaron el 77% para realizar importaciones de distinto tipo (17). No obstante, nada de esto preocupa al presidente del BCV, Nelson Merentes, quien considera que esta entrada y salida de divisas es lago normal, “en todo caso a nuestro pueblo hay que explicarle que las reservas son como un tanque con una entrada de divisas (principalmente producto de la venta de hidrocarburos) y una salida (por las importaciones, pago de deuda y otras actividades financieras)” (18). Lo malo es que el control del tanque esté en manos de la burocracia y no del pueblo.

A menor producción, mayor escasez e inflación

La poca producción de bienes de consumo, aunque se trate de compensar con importaciones, siempre termina generando escasez, sobre todo, si a ello se le añade el desabastecimiento producido por los capitalistas para presionar el alza de los precios y, de paso, sabotear la economía, algo que la burguesía venezolana ha venido utilizado como arma política desde hace más de 10 años. A pesar que esto último está más que probado e, incluso, ha sido denunciado en incontables oportunidades por el gobierno bolivariano, increíblemente hasta el día de hoy no se ha tomado ninguna medida efectiva para solucionarlo. El propio presidente Chávez decía en abril de este año: “Que se acabe la especulación, que se acabe el acaparamiento económico, esto es una locura de especulación, de monopolios” (19). Comenzando 2012 el BCV informaba que en diciembre de 2011 se había registrado el mayor índice de escasez desde mayo de 2008, con un 15,2% (20). Esta tendencia al alza se mantuvo en enero cuando el índice fue de 16,2% (21). En una encuesta realizada en febrero por una empresa escuálida aparecía que los productos que los encuestados consideraban más difíciles para conseguir eran la leche (87%), el aceite (79%), el café (53%), el azúcar (33%), la mantequilla (31%) y la harina de maíz (22%) (22). Más allá del beneficio político que la reacción trata de obtener con la difusión de estas cifras, la experiencia de la mayoría de la población, sobre todo de los sectores más explotados, que debe recorrer numerosos establecimientos para poder comprar un litro de aceite, o un kilo de harina de maíz, o de café, etc., parece confirmarlas. Las importaciones lograron reducir el índice de escasez hasta el 10,8% en marzo, sin embargo, para mayo había vuelto a escalar hasta 14,4%. La participación consciente de los capitalistas en este nuevo repunte de la escasez ha sido reconocida hasta por la propia prensa burguesa: “El resultado es que cuando las empresas no logran obtener una ganancia adecuada o cubrir los costos disminuyen la producción y aumenta la escasez” (23). “El retraso en el ajuste, en momentos en que ha aumentado el salario mínimo y el consumo presiona al alza los precios, se traduce en que las empresas no cubren los costos o no obtienen una ganancia adecuada y por tanto disminuyen la producción, de hecho, el BCV registra que en el primer trimestre la elaboración de alimentos y bebidas cayó 6,9%” (24). Lo insólito no es que los capitalistas actúen así, es su esencia, sino no fueran capitalistas, lo insólito es que en medio de una revolución que se dice socialista el gobierno bolivariano lo tolere sin tomar medidas drásticas y efectivas contra el capital. De esta forma, bajo la mirada pasiva y permisiva de la burocracia reformista, la contrarrevolución va cavando pacientemente, día a día, la tumba de la revolución.

La escasez de bienes de consumo tiene el mismo efecto sobre la inflación que el de la gasolina sobre el fuego. En diciembre de 2011 la inflación había sido de 1,8% para totalizar una anualizada de 27,6% (en el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas fue de 33,9%), la más alta de los últimos 3 años. Por ello era comprensible que en abril de este año el presidente del INE, Elías Eljuri, anunciara entusiasmado que la inflación de marzo había registrado el menor ascenso mensual desde 2008 con un 0,9%. Según el mismo Eljuri ello se debía a “varios factores, como lo son un aumento registrado en la oferta de alimentos gracias a la Misión Agro Venezuela, incremento en la producción de bienes por parte de la industria nacional y por la lucha contra la especulación que se ha emprendido con la aplicación de la Ley de Costos y Precios Justos… Igualmente, refirió que la variación acumulada del IPC al primer trimestre del año se ubicó en 3,5%, lo cual representa el mínimo valor histórico de la serie trimestral, mientras que la variación anualizada alcanzó 24,6% para marzo, lo cual hace factible alcanzar la meta prevista por el Gobierno Nacional, de cerrar este año con una inflación de entre 20 y 22%” (25). No obstante los buenos deseos de Eljuri, su posición no es compartida por el capitalismo internacional: “Credit Suisse afirma en su último reporte sobre Venezuela que gracias a la expansión fiscal y los cuellos de botella en la oferta, la inflación se acelerará desde 27,6% en 2011 hasta 31,5% en 2012” (20). En abril la inflación se mantuvo a la baja con un 0,8% pero en mayo pego un salto y se ubicó en 1,6% como consecuencia, principalmente, de las contradicciones de las políticas reformistas que impulsan el consumo a través del gasto público pero sin lograr resolver el problema de la oferta, ya que la producción interna, contrariamente a lo que afirma Eljuri, sigue estancada y las importaciones dependen del mercado internacional y del flujo de dólares de Cadivi. A pesar de este repunte inflacionario, la burocracia reformista mantuvo su optimismo. “El Banco Central afirma que ha tenido éxito en la lucha contra la inflación porque en los primeros cinco meses de este año los precios acumulan un salto de 6% versus 10,3% en el mismo lapso de 2011…” (24). Sin embargo, la situación es tan patética que no aguanta el menor examen, y hasta los analistas económicos de la burguesía son capaces de dejar al descubierto las maniobras de los reformistas: “… pero todo indica que el desajuste está intacto y el alivio, principalmente, obedece al retraso en el aumento de los productos regulados y la devaluación del bolívar. En 2011 el Gobierno permitió incrementos en los productos regulados entre marzo y mayo, pero este año no ha autorizado aumentos en alimentos básicos como harina de maíz, quesos, lácteos y arroz, entre otros, que tienen un peso importante en la inflación. Gracias a esta estrategia, los productos controlados, que representan la mitad de los precios que mide el Banco Central, acumulan un alza de 4% en los primeros cinco meses del año versus 10,8% en el mismo período de 2011” (24), “El economista Orlando Ochoa indica que ‘la mitad de los precios que se toman en cuenta para el cálculo de la inflación están regulados, entonces el Gobierno abre y cierra válvulas, las abre cuando la escasez lo obliga y permite ajustes de precios pero en este momento está tratando de retrasar los incrementos hasta después de las elecciones de octubre’” (23). Este último repunte inflacionario, como siempre, tuvo un mayor impacto en el rubro de los alimentos y bebidas no alcohólicas que pasó de un 0,5% en marzo a un 1,2% en abril y a un 1,7% en mayo, siendo de 6,7% el total para los primeros 5 meses del año. Un estudio realizado por el Cenda, una organización afín al bando escuálido, señala que de acuerdo a los índices inflacionarios del BCV “las familias pagaron el mes pasado [abril] Bs. 875,27 más que en abril de 2011 por la compra de los mismos productos” (26). El mismo informe indica que en el lapso referido uno de los rubros que más aumentó de precio fue el de los productos lácteos con 48,28%, lo siguieron la carne de res con 47,36%, las verduras 25,27%, las frutas 22,17% y los huevos 11,97%.

Resulta trágico ver a los reformistas haciendo malabares con la economía. Por un lado buscan impulsar el crecimiento de la producción a través de la inversión pública y el incentivo a los capitalistas para que produzcan más, pero por otro les ponen controles a las ganancias de éstos últimos para evitar que se les dispare la inflación, con lo cual les dan excusas para que no produzcan. Por su parte, la inflación es alimentada por la propia escasez, originada en la baja productividad, el sabotaje capitalista y el aumento de la demanda impulsada por el gasto público. Entonces, a la escasez y a la inflación se las pretende paliar aumentando las importaciones que, al final, perjudican cualquier intento industrializador y disparan el gasto de los ingresos petroleros. Es como un perro intentando morderse la cola.

¿Para que sirve la Sundecop?

Sin la intención de acabar de raíz con el sistema capitalista, como plantea el marxismo revolucionario para construir un sistema socialista de economía planificada, sino de irlo transformando poco a poco, en un lapso indefinido y sumamente prolongado de tiempo, a través de reformas, el reformismo trata, mientras llega ese momento, de controlarlo con leyes y medidas que, al final, no sólo no logran su objetivo sino que terminan entrabando su funcionamiento y paralizando la economía. Venezuela es un buen ejemplo de lo que decimos. En estos trece años de gobierno el bolivarianismo ha hecho incontables esfuerzos por ponerle el cascabel al capitalismo. Uno de los últimos ha sido la ley de los precios justos y la Sundecop (Superintendencia Nacional de Costos y Precios). La Superintendencia se encarga de fijarles a los capitalistas un margen de ganancia “justo” para sus mercancías. Paradójicamente, en 2011 las mercancías con precios controlados fueron las que al final tuvieron una mayor subida de los mismos. “El Banco Central de Venezuela reconoce que en 2011 el precio de los productos controlados registra un alza de 30,6% que se traduce en el salto más pronunciado de los últimos tres años, mientras que los no regulados aumentan 26,1%. Presionado por la escasez en los supermercados el Gobierno ha tenido que reconocer parte de la inflación represada y permitir ajustes en productos controlados como pan, pasta, pollo, leche, azúcar, carne, impulsando la inflación” (27). Sin embargo, los reformistas no sólo insistieron con el método sino que lo institucionalizaron. El vicepresidente Elías Jaua ha sido uno de los más entusiastas con el nuevo organismo. “Queremos reconocer a la Superintendencia de Precios Justos y felicitar a nuestro pueblo por esta nueva victoria. Hemos demostrado que el presidente de la República, Hugo Chávez, tenía razón, que era posible reducir los precios de productos esenciales para la higiene personal y del hogar, así como para la alimentación” (28). Después de un largo proceso en el cual la Sundecop estudia minuciosamente los análisis de costos presentados por los capitalistas, finalmente, les indica el precio “justo” de venta al público. Si, como decíamos antes, esto no tiene mucha lógica en el capitalismo, en un país con un alto índice de inflación como Venezuela mucho menos, porque cuando la burocracia, con los tiempos de la burocracia, logra determinar un precio “justo” para una mercancía, ya la inflación hace rato que se lo devoró. Ante esta realidad, los capitalistas han exigido que les revisen los precios cada tres meses. “La revisión y el ajuste de precios de los productos controlados debe efectuarse trimestralmente, según afirmó Ismael Pérez Vigil, presidente ejecutivo de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria). ‘Esa revisión debe ser muy periódica, no deben pasar dos o tres meses porque con los ritmos de inflación que tenemos en el país cada tres meses tenemos un incrementos de costos de un 6% 7% producto de la inflación, eso implica ajustes’” (29). Y la burocracia reformista, siempre solícita ante los requerimientos empresariales, le respondió que “Las empresas saben que estamos trabajando en una nueva fase del Sistema Automatizado de Administración de Precios (Sisap) para que puedan notificar sus costos y precios a través del sistema para hacer una evaluación continua de las posibles variaciones de las estructuras de costos” (29). Esta posición de la superintendente Nacional de Costos y Precios, Karlin Granadillo, contó con el aval del vicepresidente de la República, Elías Jaua, quien “señaló que el sistema de regulación busca estabilizar los precios, y para lograr ese propósito es necesario hacer revisiones periódicas de los costos” (29). A pesar de la buena disposición del gobierno para atender los reclamos de los capitalistas, éstos han señalado repetidamente que los márgenes de ganancia no los satisfacen y amenazan con el desabastecimiento, lo cual ha provocado la reacción del propio presidente Chávez. “Aquí nos tienen amenazados algunos: que si el Presidente baja los precios del Mum Bolita se va la fábrica, bueno traemos otra, pues. La traemos de China, Embajador (de China) ¿Cómo se llama el desodorante allá? No Mum, ¿Cómo se llama? Hay muchas marcas” (14), ratificando lo dicho por él mismo unos días antes: “Ya estamos haciendo contacto, como algunas son transnacionales que traen la materia prima importada, tenemos que darles los dólares además ¿no? Si ellos se quieren ir de aquí, bueno está bien, no importa, ya tenemos bastantes amigos en Brasil, estamos haciendo contactos en Argentina con empresas que quieren venir aquí y de muchos otros países; de China, de Rusia, Europa, muchas empresas que quieren venir aquí y que estamos dispuestos a darles todas las facilidades para levantar la producción” (14). Una demostración más de la inutilidad de las medidas controladoras que, al final, son más efectistas que efectivas a costa de continuar incrementando el aparato burocrático del Estado.

Todo indica que hasta el momento la burocracia bolivariana va perdiendo la batalla económica merced a su tozudez de continuar aplicando un modelo que sólo ha cosechado fracasos en la historia. En lugar de negar la realidad y coquetear con los capitalistas que fomentan el desabastecimiento, mientras en público se los denuncia y amenaza una y otra vez, o se los trata de controlar, el bolivarianismo debería terminar de expropiarlos y colocar sus empresas bajo el control de los trabajadores, no de los burócratas, como parte de una verdadera socialización de de la economía, sólo así se acabaría con el sabotaje y se incrementaría la producción de alimentos.

4) La locomotora petrolera ya no alcanza

Al comienzo veíamos que el crecimiento económico que había tenido Venezuela en el primer trimestre del año no era sólido sino circunstancial y se debía, principalmente, a la fuerte inversión pública en el sector construcción. También era posible verificar que dicha inversión, así como todas las demás políticas económicas y sociales del bolivarianismo, se ha apoyado, no sólo ahora sino en los 13 años de gobierno, en la exportación petrolera que ha pasado ha generar el 95% de los ingresos. Al ser 2012 un año electoral la necesidad de recursos por parte de la burocracia bolivariana ha tenido un plus ya que se trata, más que en cualquier otro momento, de mantener controlada a la economía a punta de billete, mientras que, igual que ocurría en la IV República, se intenta hacer en un año lo que se dejó de hacer en todo el resto del período. Según informes del BCV, nada más en enero de 2012 el gasto del gobierno fue de Bs. 29.700 millones, un 70,7% más que en enero de 2011. Parece estar claro, entonces, que si no sube de una manera significativa el volumen de las exportaciones, y/o los precios del petróleo, el dinero que le está entrando al Estado por este concepto no alcance para tanto. Esto ha quedado en evidencia con las subidas que tuvieron durante 2011 las dos variables anteriores, gracias a lo cual le ingresaron a Venezuela U$S 88.131 millones, e inclusive en el primer trimestre de este año las exportaciones petroleras aumentaron un 25,4% con respecto al mismo período de 2011 (30) y el precio promedió los U$S 112,06, y aún así lo que le quedó al fisco no está dando para cubrir la insaciable demanda de recursos financieros por parte del gobierno bolivariano. Otro elemento que enturbia aún más este panorama es que Pdvsa, a pesar de haber aumentado sus exportaciones, está aportando menos dinero al fisco que en 2011 como consecuencia de los malabares, mencionados anteriormente, que realiza permanentemente la burocracia para tratar de cuadrar sus cuentas (31). Como si esto fuera poco, a partir de abril el precio del petróleo comenzó a caer a causa, principalmente, de la profundización de la crisis capitalista mundial, del aumento de los inventarios de los mayores consumidores y del fortalecimiento del dólar. La consecuencia de ello es que el precio del barril pasó de U$S 114,02 en abril a U$S 94,05 en la primera semana de junio, una caída de 17,5% en apenas 40 días (32). También el oro en que se encuentra la mayor parte de las reservas internacionales ha perdido valor en este último tiempo (33). Es evidente que el “socialismo” rentístico que el bolivarianismo pretende construir a partir de los ingresos petroleros es como un castillo de naipes montado sobre un flan, es un modelo político que conserva la mayoría de las debilidades del capitalismo, porque no rompe con él, agravadas porque trava el normal funcionamiento de este sistema, y que, además, es altamente sensible a la volatilidad de los propios mercados capitalistas. El ministro Rafael Ramírez lo reconocía a su manera: “‘El sistema capitalista está en una profunda crisis y la manifestación evidente es la desaceleración económica’ de los países desarrollados, que transformó el riesgo de la caída de la demanda de crudo en una ‘amenaza clara e inminente’… ‘Creemos que en este momento dada la situación de la economía sobre todo en Europa hay serias posibilidades de que el precio caiga drásticamente’” (34).

Un barril sin fondo

Utilizando un método similar al empleado con los bienes de consumo, donde se ha estado intentando cubrir el déficit productivo nacional con importaciones, la burocracia bolivariana ha ido completando lo que no ingresa por petróleo con endeudamiento interno y externo, este último principalmente con China, que se ha convertido en la gran financista del gobierno bolivariano. Tanta importancia ha ido adquiriendo el endeudamiento para las finanzas bolivarianas que la Asamblea Nacional reformó en 2010 la Ley de Administración Financiera del Sector Público para que el gobierno pudiera contraer créditos adicionales “cuando se registren casos de emergencia o reducción de los ingresos fiscales”. En estos últimos 3 años la deuda externa del sector público creció un 90%. “Las cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) muestran que al cierre de 2008 la deuda externa pública era 50,7 millardos de dólares y al término de 2011 llegó a 96,4 millardos de dólares. Ese monto no incluye las operaciones de deuda interna, que en los últimos años también se han disparado” (35). Como decíamos antes, China ha aportado buena parte de los créditos externos y los representantes de la burguesía en la Asamblea Nacional, dolidos tal vez por no ser ellos los que le están metiendo mano a los cuantiosos recursos que le están ingresando al Estado por esta vía, como sí lo hicieron en la IV República, se han dedicado a hacerle un seguimiento a estas operaciones crediticias buscando sacarle algún rédito político. “Chávez lo dijo el 8 de enero: que van en pos de ‘un nuevo crédito de 4 mil millones de dólares y 2 mil que ponemos nosotros’… Antes, el 27 de diciembre, en una de sus apariciones telefónicas en el canal del Estado explicó que al arrancar 2012 se firmaría ‘un nuevo tramo’ del Fondo Pesado China-Venezuela y un préstamo del Banco Industrial y Comercial de China que sumarán 8 mil millones de dólares… la primera ronda de negociaciones ‘para el financiamiento a largo plazo’ realizada en Beijing entre el 2 y 4 de febrero de 2010. En la tercera página de ese texto se explica que Asdrúbal Chávez, enviado como vicepresidente de Pdvsa, ‘presentó la propuesta original del señor Presidente Chávez de iniciar un financiamiento de gran volumen y a largo plazo por US$ 116 mil millones en 10 años, con una gradualidad (sic) en el desembolso del 35% para el primer año; 25% para el segundo año; 20% para el tercer año y 20% para el cuarto año’. De acuerdo a ese plan, lo primero que le pidieron a los chinos en 2010 fueron 40 mil millones de dólares a cambio de 250 mil barriles diarios de petróleo, calculados a 70 dólares… Los chinos redimensionaron el asunto. ‘Lo acordado en 2010 fueron 4 mil millones de dólares por el Fondo I y otros 4 mil millones por el Fondo II’…Y por el fondo llamado de Gran Volumen, 20 mil millones, de los cuales, 10 mil serían en dólares estadounidenses y los otros 10 mil en yuanes que se gastan comprando productos a compañías chinas… El mecanismo básico de funcionamiento del fondo lo explica el ministro Rafael Ramírez en el punto de cuenta 062-11, del 15 de abril de 2011… Pdvsa envía el petróleo a China National Oil Corporation (a esa fecha el compromiso era de 430 mil barriles diarios), que a su vez paga a través de una ‘cuenta colectora’ del Bandes en el Banco de Desarrollo de China. El banco se cobra ‘el servicio de la deuda más los intereses trimestrales’ y el resto del dinero -el excedente- se queda en otras cuentas del Bandes. Durante los dos primeros años, tras descontar la tajada del banco acreedor, Pdvsa utilizaba los ‘excedentes’ para ‘el pago de regalía, impuesto de extracción y para cubrir parte de los costos de producción y refinación’. Pero en enero de 2010 la orden del Ejecutivo fue que Pdvsa asumiera ‘toda la carga financiera por el pago de la deuda de la República Bolivariana de Venezuela con la República Popular China’. El esquema montado le permite al Presidente disponer a voluntad de esa masa de dinero. Ramírez, de hecho, lo celebra en su comunicación y lo explica de una manera que no deja dudas: ‘Por haberse constituido como un fondo, tiene una administración separada del Tesoro Nacional, lo cual permite la asignación de los recursos por parte del Ejecutivo Nacional para proyectos de infraestructura y de interés social’. Y más adelante: ‘El uso de estos fondos para proyectos sólo requiere la aprobación del Ejecutivo Nacional’” (36).

En esta misma línea, en febrero de 2012 se firmaron 14 acuerdos de cooperación con China con un financiamiento de U$S 10.000 millones que han llevado el total de lo prestado por este país a U$S 38.000 millones. “‘Diez mil millones para el fortalecimiento y expansión de la explotación petrolera en la Faja del Orinoco, para el desarrollo agrícola, para la construcción de viviendas, para el desarrollo económico e industrial de Venezuela y de su infraestructura’, precisó el vicepresidente Elías Jaua durante el acto de firma de convenios… Según indicó, los convenios se firmaron con importantes instituciones estatales chinas, entre las que figuran la Corporación Nacional de Petróleo de China, el Banco Industrial y Comercial de China, el Banco de Desarrollo de China y la empresa Citic Group, con la cual se suscribió un acuerdo en materia de edificación de viviendas… El vicepresidente recordó que en materia de cooperación financiera ambos países crearon un Fondo de Financiamiento Conjunto que, con la firma de estos últimos convenios, asciende a 18.000 millones de dólares. A esta cifra se suman los 20.000 millones de dólares del Fondo Pesado Conjunto (a largo plazo), el cual contempla ‘una novedosa fórmula que implica la materialización del 50% de ese financiamiento en moneda china’, explicó Jaua” (37).

Además del endeudamiento externo, el gobierno bolivariano también ha recurrido al endeudamiento interno a través de la emisión masiva de bonos para tratar de cubrir el crecimiento del gasto público. Dichos bonos han estado dirigidos básicamente a la banca privada y lo recaudado se ha utilizado, en primer lugar para el financiamiento de la construcción de viviendas, y en menor medida para la agricultura. En junio de este año el BCV colocó bonos a 3 años de vencimiento por Bs. 9.871 millones. “Los banqueros ya están al tanto de que el Ejecutivo les venderá otro lote de bonos que vencen en 2020, denominados ‘Valores Bolivarianos para la Vivienda’, por 14 mil 600 millones de bolívares que, a diferencia de los anteriores, podrán ser contabilizados como parte de los créditos que obligatoriamente deben ser entregados al sector hipotecario… Para financiar a los agricultores el Ejecutivo también recurre a la deuda y en las últimas cuatro semanas le vendió a la banca bonos por 7 mil millones de bolívares” (38). Nada más por estas dos emisiones de bonos para financiar viviendas el endeudamiento con la banca privada se habrá incrementado en Bs. 24.471 millones. “Aparte de los títulos para fines específicos, el Ministerio de Finanzas coloca todas las semanas letras del tesoro y bonos conocidos como DPN. El resultado es que después de descontar los vencimientos, en los primeros cuatro meses de este año, las facturas que debe pagar la República en bolívares registran un alza de 40 mil 600 millones de bolívares, un salto que duplica al ocurrido en los primeros cuatro meses de 2011 y es el más elevado desde 1999. Al cierre de abril, la deuda interna se ubicaba en 175 mil millones de bolívares y en este momento es mucho más si se incluye el endeudamiento para vivienda y agricultura. Al tomar en cuenta todos los compromisos de la Nación, incluyendo Pdvsa y las facturas en dólares, la carga se ubica actualmente en 50% del PIB” (38).

En un país donde, como ya hemos dicho, el 95% de los ingresos los genera una sola área de producción, la empresa que controla y administra dicha producción es la que, al final de cuentas, termina haciéndose cargo de la cancelación de los créditos, préstamos y otras fuentes de financiamiento a las que haya recurrido el gobierno. Es por ello que la deuda de Pdvsa ha ido creciendo en la misma medida en que aumenta el gasto del gobierno. En 2011 dicha deuda se incrementó en casi un 40% con respecto a 2010, pasando de U$S 24.900 millones a U$S 34.800 millones (39). En lo que va del año 2012 el endeudamiento de Pdvsa ha continuado en expansión, en febrero contrayendo créditos con el Banco de Desarrollo de China por U$S 4.500 millones, en abril el prestamista fue el Japan Bank for International Cooperation que le otorgó un préstamo por U$S 1.000 millones. Además de lo anterior, en mayo Pdvsa emitió bonos por U$S 3.000 millones a favor del BCV y la banca pública para cubrir la demanda de dólares de los capitalistas para realizar sus importaciones, con lo cual la deuda de Pdvsa alcanza ya los U$S 43.300 millones (40).

Sin embargo, el gasto público se ha incrementado tanto que tampoco ha alcanzado con el endeudamiento. Es así como el presupuesto nacional para 2012 aprobado el año pasado por Bs. 297.800 millones, ya en los primeros meses se está quedando corto y el gobierno bolivariano ha tenido que solicitarle a la Asamblea Nacional la aprobación de créditos adicionales. “En lo que va de año la Asamblea Nacional ha aprobado operaciones extraordinarias por 28,5 millardos de bolívares, que superan en 103,5% a las autorizadas en el mismo lapso de 2011, que sumaron 14 millardos de bolívares. Ante el volumen de créditos, el presupuesto de 2012 llega ya a 326,3 millardos de bolívares. En esta línea de aumento del gasto la AN, en la sesión ordinaria de ayer, aprobó créditos por 2,6 millardos de bolívares que están orientados a los pagos laborales y proyectos de los entes oficiales” (41). Parte de estos nuevos créditos se han financiado con el Fondo de Eficiencia Socialista, al cual aportan los bancos de Venezuela y del Tesoro, las empresas públicas Lácteos Los Andes, Industrias Diana, Café Venezuela y las Areperas Socialistas, y los entes Bolivariana de Puertos, el Fondo para el Desarrollo Agrario Socialista, Corpozulia, Venetur y el Aeropuerto de Maiquetía, que hasta la fecha ha contribuido con Bs. 2.310 millones al fisco nacional (42).

Un aparato gigantesco que no para de crecer

Pero si el incremento desmedido del gasto público se pudiera discutir alegando que el mismo se ha empleado para intentar pagar una deuda social con los sectores más empobrecidos de la sociedad, como es el caso de la vivienda, y para cubrir las necesidades básicas de esos mismos sectores a través de las importaciones y del desarrollo de la industria nacional, también habría que aclarar que una parte importe del gasto público se lo está llevando el gigantesco aparato estatal que ha construido el bolivarianismo, así como la política reformista de intentar suplir la toma de medidas auténticamente revolucionarias con el reparto masivo de asistencias sociales. En el punto anterior veíamos que la Asamblea Nacional ha aprobado créditos adicionales por Bs. 28.500 millones, de ellos el 9%, Bs. 2.500 millones, han sido para cubrir gastos de nómina de los ministerios y demás entes públicos (43). Nada más en Pdvsa, principal empresa estatal, los gastos de operación aumentaron un 56% en un año, pasando de Bs. 97.700 millones en 2011 a Bs. 152.400 millones en 2012, de los cuales Bs. 43.700 millones correspondieron a los gastos de nómina que crecieron un 107% con respecto al año pasado (44). Entre 2006 y 2011 la nómina de Pdvsa que realiza actividades relacionadas con la producción petrolera se duplicó, pasando de 52.816 empleados a 104.187, sin embargo, la producción de petróleo en este período se contrajo de 3.250.000 barriles diarios en 2006 a 2.991.000 en 2011(45). Si se pudiera conocer la cifra de cuántos de estos trabajadores realmente realizan actividades productivas y cuántos sólo parasitan en oficinas públicas acumulando papeles y más papeles que nunca nadie va a leer, seguramente nos llevaríamos una sorpresa. La política clientelar del bolivarianismo, en ese sentido, no ha variado mucho de la que practicaban los representantes políticos de la burguesía en la IV República. En la medida que el reformismo mantiene el ineficiente sistema de producción capitalista, la posibilidad de socializar y planificar la economía, acabando, entre otras cosas, con el desempleo, no existe y en su lugar se recurre a crear empleo engordando la improductiva nómina burocrática que ocupa la mayoría de los 2.390.953 empleos públicos que existían para febrero de este año.

El pago de la deuda y la dependencia del capitalismo internacional

Toda esta inmensa deuda que ha venido contrayendo el Estado venezolano, sobre todo a partir de 2009, para financiar el proyecto reformista del bolivarianismo está generando pagos, los llamados servicios de la deuda, que para 2012 implicarán el 18% del presupuesto de este año, un incremento de 6% con respecto a 2011 por el mismo concepto. Entre 2012 y 2013 el Estado deberá cancelar vencimientos correspondientes a la deuda por U$S 12.200 millones (46). Este mecanismo de endeudamiento descontrolado, principalmente con organismos capitalistas internacionales, produce una nueva dependencia que va subordinando cada día más la economía venezolana al gran capital mundial y, aunque se lo niegue, termina condicionando la política del bolivarianismo a los intereses de la burguesía internacional. Como se dice popularmente: el que paga elige la melodía. No es casualidad que en el momento en que los trabajadores venezolanos de la multinacional japonesa Mitsubishi se encontraban enfrentados con la empresa que los estaba atacando, a la vez que el gobierno gestionaba créditos con Japón, el Ministerio del Trabajo le haya dado la razón a la empresa y criminalizado la lucha de los trabajadores. En el caso del creciente endeudamiento con China, país que la burocracia bolivariana presenta como socialista y revolucionario cuando en la realidad se trata de un país con una economía capitalista dirigido dictatorialmente por una casta burocrática, es bastante preocupante ya que a la hora de cobrar su dinero, o que los intereses mutuos no coincidan, los capitalistas chinos no van a tener ninguna consideración con sus “camaradas” bolivarianos y exigirán hasta el último centavo prestado. En la actualidad, de los 460.000 barriles de petróleo diarios que Pdvsa envía a China, 230.000 se destinan para pagar la deuda con ese país. En la misma línea de obtener nuevos financiamientos, Pdvsa ha privatizado parte de su participación accionaria en algunas de las empresas mixtas que exploran y extraen petróleo en la Faja del Orinoco, como es el caso de Petropiar, donde Pdvsa venderá un 10% de sus acciones a la empresa china Grupo Citic (47). Al final se ha comenzado ha reprivatizar, así sea parcialmente, lo que se había nacionalizado 5 años antes. En la actual situación de aumento del gasto público y caída de los precios petroleros la tentación a seguir este peligroso camino por parte de la burocracia reformista no sería nada descabellado, menos en un escenario donde el presidente Chávez se viera limitado físicamente o simplemente no estuviera.

5.- El no tan “buen vivir” del proletariado venezolano

Mientras la burocracia reformista experimenta con la economía como un moderno aprendiz de brujo, en el otro extremo de la mesa el proletariado venezolano, el que genera la riqueza que la burocracia administra discrecionalmente, vive su propia realidad muy lejana al “buen vivir” de la casta gobernante. Si bien es cierto que en números absolutos el gobierno bolivariano ha reducido el desempleo del 14,6% que existía en abril de 1999 a 8,6% en el mismo mes de 2012, también es cierto que una buena parte de esos empleos son informales, es decir, en condiciones de precariedad, siendo los sectores más explotados los que se encuentran en esta última situación. Según el INE, en febrero de este año de las 20.856.346 personas en edad de trabajar sólo lo hacían el 57,3%, 11.949.931, de los cuales 6.882.504 (57,6%) tenían un trabajo formal y 5.067.427 (42,4%) trabajaban informalmente. Es decir, que del total de población en edad de trabajar sólo trabajaba formalmente el 33% mientras el 29,8% estaba desempleado o tenía un empleo informal (48). Igual que ocurre con otras problemáticas heredadas del régimen burgués de la IV República, el bolivarianismo ha intentado solucionarlas sin romper con el sistema capitalista recurriendo a numerosos y variados planes que al final sólo son paños tibios que no atacan la verdadera causa que los genera: el capitalismo, sino que apenas pueden aliviar los efectos. El desempleo no ha sido la excepción: en 1999 se lanzaron el plan de reindustrialización y el plan de empleo rápido, en 2000 y 2001 los planes de empleo para damnificados, del FUS, de empleo masivo y de empleo Simón Rodríguez, en 2003 y 2004 los planes de Trabajo desde Abajo y el Vuelvan Caras (49), en 2009 la Misión Che Guevara y, finalmente, en 2011 la Gran Misión Saber y Trabajo Venezuela que pretende crear 3 millones de puestos de trabajo en 6 años.

En lo que respecta a los salarios, si bien el gobierno ha aumentado anualmente el salario mínimo, la inflación ha sobrepasado estos aumentos y se los ha terminado devorando. Nada más en 2011 mientras el aumento de salario mínimo fue de 26,5% la inflación alcanzó el 27,6%. En el sector privado de la economía, donde trabaja el 80% del proletariado venezolano, la situación es aún peor, ya que mientras en el sector público la capacidad de compra del salario promedio subió un 31% en el primer trimestre de este año con respecto al mismo lapso de 2011, en gran parte favorecida por el año electoral, en la empresa privada este incremento apenas fue de un 3,3%. “Al incluir la evolución de los sueldos en el sector público y privado se obtiene un salario promedio general que en términos reales, registra un alza de 11,5% al contrastar el primer trimestre de este año con el mismo lapso de 2011. Si bien se trata de un alza significativa, la segunda en magnitud desde 1998, la realidad es que la capacidad de compra de los trabajadores no ha crecido si se observan los últimos quince años. Tras pequeños períodos de crecimiento económico y recesión el poder de compra del salario, al cierre del primer trimestre de este año, es 18% menos que en 1997. Las perspectivas para los trabajadores del sector privado no lucen muy optimistas” (50). Como comentábamos al comienzo de este párrafo, un factor que golpea duro la capacidad de compra de los trabajadores es la inflación que, como es lógico, afecta más a quienes menos tienen.El Banco Central de Venezuela registra que las familias de menos ingreso soportaron en 2011 un alza de precios de 32,6%, mientras que en el estrato más rico el aumento se ubicó en 28,1%. Los productos y servicios que mayormente absorben el salario de los hogares de bajo poder adquisitivo, como los alimentos y el transporte, registran alzas muy importantes, esto explica por qué la inflación golpea más a los estratos de menos recursos. En 2011 el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas en el país acumula un salto de 33,6% mientras que el costo del transporte aumenta 30,6%. De acuerdo con el Banco Central de Venezuela, el 25% más pobre del país destina 45 de cada 100 bolívares a la compra de comida, mientras que en el estrato de mayor ingreso la proporción es solo de 15” (51). Según el sindicato de los capitalistas de la industria alimenticia en abril de este año cayó la venta de alimentos, lo cual no parece ilógico si se toma en cuenta que para el mismo mes el INE reportaba que el costo de la canasta alimentaria normativa había subido un 0,69% con respecto al mes anterior, ubicándose en Bs. 1.781,18 y quedando por encima del salario mínimo de Bs. 1.780,44 que rige desde el primero de mayo. La situación es más grave de lo que parece si se considera que esta canasta alimentaria sólo incluye alimentos básicos y no toma en cuenta tampoco la vivienda, servicios, ropa, medicinas, etc., con lo cual queda claro que la posición de los trabajadores que ganan salario mínimo, o cercano a éste, es bastante complicada.

La paralización de la producción a quienes más afecta es a los trabajadores. No sólo por la escasez y la especulación que atacan el abastecimiento y el salario, sino porque al haber dejado de producir, los capitalistas no necesitan tantos trabajadores, muchos de ellos se quedan en la calle y los que tienen la fortuna de poder trabajar no reciben mejoras salariales. Esto último ha estado generando un incremento en el ejército industrial de reserva del capitalismo venezolano, es decir, hay una sobreoferta de mano de obra con el consecuente abaratamiento de dicha mercancía. La situación es tan obvia que hasta la propia prensa burguesa lo reconoce: “Si las empresas no obtienen suficientes ganancias hay poco espacio para incrementar el salario y también hay que tomar en cuenta que si la inversión en máquinas y equipos que permiten ampliar la producción no crece, las compañías no necesitan ampliar la nómina. El resultado es que hay una gran oferta de trabajadores y por tanto, no hay necesidad de incrementar los salarios para captar profesionales, técnicos u otro tipo de empleado. Aparte de los controles de precios, la inversión privada no ha crecido en un clima de expropiaciones y trabas para el acceso a las divisas” (50). Mayor sinceridad imposible, pero así funciona el capitalismo y, sin embargo, algo tan elemental parece indescifrable para los reformistas que con su incapacidad para superar este sistema explotador obliga a los trabajadores a continuar padeciendo sus miserias.

6.- Hay que cambiar el actual modelo reformista por uno verdaderamente revolucionario

Después de 13 años de revolución, si algo está claro es que la vía que ha elegido hasta aquí el bolivarianismo para transformar la sociedad y mejorar la calidad de vida de los explotados no ha sido la mejor y está quedando demostrada su inviabilidad. No se ha logrado romper con la dependencia del petróleo sino todo lo contrario: hoy se depende de las exportaciones petroleras más que nunca antes en la historia de Venezuela. La industrialización y la producción agrícola, a pesar de las inversiones fabulosas que ha realizado el gobierno, no progresan y la mejor prueba de ello es el creciente aumento de las importaciones. La poca eficiencia de los planes y proyectos gubernamentales se han compensado con un incremento incontrolado del gasto, a punta de real, hipotecando a futuro la riqueza petrolera. Incluso, la necesaria construcción masiva de viviendas se ha desarrollado, como ya comentamos, de una manera poco planificada, involucrando a capitalistas nacionales y extranjeros y, por lo tanto, muy onerosa. A mediados de mayo de este año el presidente Chávez decía que en “la última década se han inyectado U$S 500.000 millones para saldar la deuda social” (52), una cantidad similar a cuatro o cinco veces el monto actualizado de lo que fue el plan Marshall (53) con el que se reconstruyó la Europa occidental destruida por la guerra. Si bien es justo reconocer que el bolivarianismo ha mejorado a lo largo de estos 13 años la situación social de las masas, básicamente a través de las misiones educativas, sanitarias y alimenticias, no es menos cierto que aún queda mucho por hacer, todavía unos 8 millones de venezolanos (27,4%) continúan siendo pobres, de los cuales casi 2 millones (6,8%) viven en pobreza extrema, algo imperdonable en un país con los inmensos y variados recursos naturales, el clima privilegiado y la población pequeña de Venezuela. El índice de desigualdad social también ha disminuido significativamente pero mientras unos 3 millones de personas, entre trabajadores, jubilados, pensionados y madres del barrio, deben vivir con Bs. 1.780,44 mensuales (U$S 414 al cambio oficial), la burguesía venezolana y otros privilegiados mantienen U$S 143.638 millones en el exterior, de los cuales U$S 102.370 millones, el 71%, fueron apropiados y sacados del país en los últimos 9 años (54).

El gran problema del bolivarianismo es el gran problema del reformismo: como ya hemos dicho, no se plantea acabar radicalmente con el capitalismo sino irlo controlando y transformando poco a poco a través de reformas en un espacio muy prolongado e indefinido de tiempo. Una utopía total, por decir lo menos. Hasta el propio presidente Chávez ha tenido que reconocer que “la viabilidad financiera del proyecto que lidera ‘es cada vez más exigente’” (55), por no decir que lo inviable es el proyecto reformista. Pero mientras tanto, se conservan las relaciones de producción capitalistas que, como hemos visto hasta aquí, están enriqueciendo a los burgueses y a un sector de la alta burocracia como nunca antes había ocurrido en Venezuela a costa de mantener la explotación de los trabajadores. La permanencia y expansión del Estado burgués continúa siendo una pesadísima carga sobre la espalda del proletariado que debe pagar con su pobreza la ineficiencia y corrupción de un aparato construido para garantizar el poder de los poderosos. Es una gran contradicción del bolivarianismo pretender liberar a los explotados del capitalismo fortaleciendo la máquina de dominación de los capitalistas. Lo que está claro que no está funcionando es el modelo reformista. Si se quiere hacer una verdadera revolución socialista lo primero que hay que hay que hacer es destruir al Estado burgués, pero de un día para otro como planteara Marx a partir de la experiencia de la Comuna de París y no en cien años como dice la burocracia, y reemplazarlo por un Estado obrero estructurado en torno a los consejos de trabajadores, campesinos y comunales. Expropiar a los capitalistas para controlar las palancas de la economía para ponerla al servicio de las masas, de los explotados, y no financiarlos para que no produzcan nada, saboteen la economía generando desabastecimiento e inflación, y al final se roben el dinero. Estamos más que seguros que si los 500.000 millones de dólares que lleva gastados el gobierno bolivariano hubieran sido administrados por los propios trabajadores que los produjeron, y que, por lo tanto, saben lo que cuesta producirlos, bajo los criterios de la democracia obrera y de una auténtica planificación socialista, después de 13 años ya no sólo no existiría la pobreza en Venezuela sino que el capitalismo y sus lacras habrían comenzado a ser un mal recuerdo en la mente del pueblo, y los capitalistas, que ya no serían tales, junto con sus cómplices no hubieran podido robarse los 102.370 millones de dólares que hoy reposan en bancos extranjeros. Con seguridad que los trabajadores venezolanos hubieran sabido darle un mejor uso a ese dinero. 

Notas:

  1. http://www.eluniversal.com/economia/120518/insisten-en-la-necesidad-de-dinamizar-el-sector-industrial-en-el-pais
  2. http://www.bcv.org.ve
  3. http://www.eluniversal.com/economia/120108/industria-nacional-estancada-pese-al-crecimiento-economico
  4. http://www.diarioregion.com/2012/01/04/mision-vivienda-venezuela-impulso-crecimiento-de-la-construccion-en-2011/
  5. http://noticias.terra.com/noticias/gran_mision_vivienda_venezuela_pero_como/act2792927
  6. 20/01/12 - www.aporrea.org/misiones/n197047.html
  7. http://www.eluniversal.com/economia/120518/atribuyen-el-crecimiento-economico-a-la-politica-del-gobierno
  8. http://www.eluniversal.com/economia/120108/industria-nacional-estancada-pese-al-crecimiento-economico
  9. http://www.eluniversal.com/economia/120518/insisten-en-la-necesidad-de-dinamizar-el-sector-industrial-en-el-pais

(10)  http://www.eluniversal.com/economia/120520/revisaran-situacion-de-la-industria-tras-caida-de-la-produccion

(11)  http://www.eluniversal.com/economia/120518/se-contrae-la-produccion-de-hierro-acero-y-aluminio

(12)  http://www.eluniversal.com/economia/120317/costo-de-compras-de-casa-aumento-130-durante-2011

(13)  http://www.eluniversal.com/economia/120518/las-importaciones-saltan-al-nivel-mas-alto-en-16-anos

(14)  http://www.eluniversal.com/economia/120212/gobierno-preve-importar-mas-si-se-incumplen-precios-de-sundecop

(15)  http://www.eluniversal.com/economia/120605/importaciones-no-planificadas-congestionan-los-puertos-locales

(16)  http://www.eluniversal.com/economia/120522/caen-hasta-1600-millones-las-reservas-liquidas-del-bcv

(17)  http://www.eluniversal.com/economia/120516/cadivi-ha-asignado-91-millardos-en-lo-que-va-de-ano

(18)  http://www.eluniversal.com/economia/120227/merentes-afirma-que-hay-equilibrio-en-la-entrada-y-salida-de-divisas

(19)  http://www.enterategente.com/ley-de-costos-y-precios-justos-en-medio-de-un-encendido-debate/

(20)  http://www.eluniversal.com/economia/120106/la-escasez-aumenta-hasta-el-nivel-mas-alto-desde-mayo-de-2008

(21)  http://www.eluniversal.com/economia/120208/la-escasez-se-incrementa-hasta-el-nivel-mas-elevado-en-45-meses

(22)  http://www.eluniversal.com/economia/120217/estratos-mas-pobres-perciben-los-problemas-de-escasez

(23)  http://www.eluniversal.com/economia/120606/inflacion-registra-el-mayor-salto-en-cinco-meses-y-rebota-16

(24)  http://www.eluniversal.com/economia/120607/gobierno-retarda-alza-de-bienes-regulados-y-represa-la-inflacion

(25)  http://informe21.com/economia/12/04/03/inflacion-durante-el-primer-trimestre-del-ano-fue-de-35

(26)  http://www.eluniversal.com/economia/120523/precios-de-rubros-lacteos-subieron-4828-en-un-ano

(27)  http://www.eluniversal.com/economia/120204/los-productos-regulados-registran-la-mayor-alza-en-tres-anos

(28)  http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/vicepresidente-alerto-sobre-campana-mediatica-desabastecimiento/

(29)  http://www.eluniversal.com/economia/120517/conindustria-propone-revision-de-precios-cada-tres-meses

(30)  http://www.bcv.org.ve/excel/2_4_9.xls?¡d=325

(31)  “El boletín mensual del Banco Central de Venezuela (BCV) señala que en enero de 2011 Pdvsa entregó al fisco 3,3 millardos de bolívares en regalías, pero en enero de 2012 los ingresos por ese concepto sumaron 780 millones de bolívares, lo que muestra una caída de 76%. Analistas señalan que uno de los factores que afecta en el aporte es el precio del barril de referencia que se utiliza para el traspaso de las regalías. En el primer trimestre del pasado año los pagos al fisco se efectuaron de acuerdo a un barril de 86 dólares, sin embargo, en abril de 2011 el Ejecutivo Nacional reformó el tributo a la ganancia súbita para elevar las alícuotas del impuesto y establecer que ‘el precio del crudo máximo de liquidación de las regalías, impuesto de extracción y tributo de registro de exportación es 70 dólares’. La modificación del impuesto a la ganancia súbita se efectuó justamente para que la petrolera canalizara más recursos al Fondo de Desarrollo Nacional, que es la vía que usa el Gobierno para financiar proyectos. Con el denominado gasto paralelo a esa obligación se suman la cobertura de las misiones, el financiamiento a las empresas básicas y el pago de los pasivos laborales”. http://www.eluniversal.com/economia/120524/76-bajo-el-aporte-de-pdvsa-por-regalias-en-enero

(32)  http://www.menpet.gob.ve/secciones.php?option=view&idS=45

(33)  “La crisis global ha comenzado a debilitar los precios del petróleo y el oro, dos indicadores de los que depende la cantidad de dólares que habrá en el país para satisfacer el alza de las importaciones que en el primer trimestre se ubicaron en el nivel más elevado en 16 años. Las barras de oro representan 73% de las reservas internacionales, es decir, del tanque de divisas que tiene disponible el Banco Central para satisfacer la demanda de las empresas que reciben la aprobación de Cadivi para obtener dólares al tipo de cambio oficial y muestra signos de debilidad. En mayo el precio promedio del oro se ubicó en 1.585 dólares la onza troy, lo que se traduce en un descenso de 9% respecto a 1.743 dólares en febrero y en el nivel más bajo desde julio de 2011. Síntesis Financiera precisa en un informe que no recoge el efecto del declive de los últimos cinco días que ‘en septiembre de 2011, las reservas de oro alcanzaron un tope histórico de 21 mil 300 millones de dólares, y desde entonces han caído 1.700 millones por efecto de la caída del precio’. Al mismo tiempo que la volatilidad del oro se hace palpable, el precio del petróleo Brent, producto que provee 95 de cada 100 dólares que ingresan al país, cerró la semana pasada en 98,73 dólares, lo que se traduce en una caída de 22% respecto a marzo y en el nivel más bajo de los últimos quince meses. El descenso del petróleo obedece a una mezcla de factores. En primer término señales que apuntan a una desaceleración importante en el crecimiento global tras la pérdida de impulso en las economías de China, India, Brasil y signos de que la recuperación en Estados Unidos ha tocado techo. La economía brasileña sólo creció 0,8% en el primer trimestre de este año, en el mismo lapso India avanzó 5,3%, lo más bajo en nueve años, mientras que el índice que mide la actividad de la manufactura en China registra retrocesos y la creación de puestos de trabajo en Estados Unidos ha sido decepcionante. Otro factor a tomar en cuenta en el declive del petróleo es que el dólar se ha fortalecido frente al resto de las principales monedas del mundo. Al cierre del 31 de mayo las reservas internacionales de Venezuela se ubican en 25 mil 158 millones de dólares, el nivel más bajo desde el 3 de agosto de 2007 y una magnitud que refleja un declive de 16% en lo que va de año”. http://www.eluniversal.com/economia/120604/caida-del-oro-y-el-crudo-golpea-las-reservas

(34)  http://www.swissinfo.ch/spa/suiza_y_el_mundo/internacional/Venezuela_ve_peligro_inminente_de_caida_de_demanda_de_crudo_por_la_crisis.html?cid=32898252

(35)  http://www.eluniversal.com/economia/120228/en-tres-anos-deuda-externa-del-sector-publico-subio-90

(36)  http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/120115/donde-estan-los-reales

(37)  http://www.eluniversal.com/economia/120228/china-eleva-linea-de-credito-a-venezuela-a-38-mil-millones

(38)  http://www.eluniversal.com/economia/120601/para-plan-de-viviendas-emitiran-deuda-por-bs-244-millardos

(39)  http://www.eluniversal.com/economia/120121/deuda-de-pdvsa-sube-40-y-termina-en-348-millardos

(40)  http://www.eluniversal.com/economia/120515/a-433-millardos-se-eleva-deuda-de-pdvsa-por-prestamos-y-bonos

(41)  http://www.eluniversal.com/economia/120516/creditos-adicionales-aumentan-1035-en-12-meses

(42)  http://www.eluniversal.com/economia/120531/ganancias-de-empresas-estatales-financian-el-gasto

(43)  http://www.eluniversal.com/economia/120517/25-del-gasto-adicional-va-a-pagos-laborales-y-misiones

(44)  http://www.eluniversal.com/economia/120512/el-gasto-de-personal-de-pdvsa-y-sus-filiales-se-dispara-107

(45)  http://www.eluniversal.com/economia/120604/cae-productividad-en-pdvsa-mientras-aumenta-la-nomina

(46)  http://www.eluniversal.com/economia/120303/122-millardos-suman-pagos-de-deuda-de-2012-y-2013

(47)  http://noticias.latam.msn.com/ve/venezuela/articulo_elnacional.aspx?cp-documentid=32754781

(48)  http://www.eluniversal.com/economia/120317/1210964-personas-estaban-sin-empleo-al-cierre-de-febrero

(49)  http://www.eluniversal.com/economia/120108/gobierno-se-enfrenta-a-la-precarizacion-del-empleo

(50)  http://www.eluniversal.com/economia/120514/el-salario-real-en-sector-publico-crecio-31-y-33-en-el-privado

(51)  http://www.eluniversal.com/economia/120107/en-2011-el-estrato-mas-pobre-sufrio-una-inflacion-de-326

(52)  http://www.avn.info.ve/contenido/presidente-ch%C3%A1vez-crecimiento-es-producto-una-estrategia-social-y-econ%C3%B3mica

(53)  A través del plan Marshall EEUU le prestó a varios países de Europa occidental destruidos por la II Guerra Mundial la cantidad de U$S 13.000 millones de la época (entre 100.000 y 120.000 millones de dólares actuales) a lo largo de 4 años.

(54)  http://www.eluniversal.com/economia/120525/sector-privado-tiene-depositos-por-143-millardos-en-el-exterior

(55)  http://www.eluniversal.com/nacional-y-politica/120518/chavez-viabilidad-financiera-del-proyecto-es-cada-vez-mas-exigente