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Entrevista a Dubán Vélez, sindicalista colombiano candidato en las municipales por el PDA PDF Imprimir E-mail
Escrito por El Militante (Colombia y Venezuela)   
Martes, 22 de Noviembre de 2011 00:00

duban_velez_2Dubán Vélez es un dirigente sindical reconocido de Medellín y Antioquia, dirigente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y Presidente de los sindicatos SINTRALIMENTICIA y SINALTRAINAL, dos de los sindicatos que han estado al frente de la lucha contra la represión al movimiento sindical colombiano, denunciando el asesinato y persecución de sindicalistas por el estado y los paramilitares, combatiendo la tercerización y la explotación, peleando por mejores salarios y condiciones de vida y de trabajo. Dubán también es miembro del Comité Ejecutivo Municipal del Polo Democrático Alternativo (PDA) y en las recientes elecciones regiionales colombianas se presentaba como candidato para el Concejo Municipal de Medellín. La campaña de Dubán Vélez tuvo como eje la intervención en las diferentes luchas obreras, populares y estudiantiles para recoger las reivindicaciones y anhelos de los trabajadores. El 31 de octubre , al día siguiente de la jornada electoral colombiana, EL MILITANTE realizó esta entrevista a Dubán Vélez.

El Militante.- La candidatura y el tipo de campaña que ustedes han realizado nos parece un ejemplo de cómo debería concebir el trabajo político, y como parte de éste el electoral, el Polo Democrático Alternativo (PDA). Se trata de una candidatura surgida del movimiento sindical, creada por algunos de los sindicatos con más tradición de lucha de la ciudad (y más golpeados históricamente por la represión del estado y el paramilitarismo) que ha planteado la campaña como un medio para recoger las reivindicaciones de los trabajadores y vincular estas con las de la juventud estudiantil, los sectores populares, etc. Explícanos como ha surgido esta propuesta y que balance haces de los resultados obtenidos

Dubán Vélez.- Los trabajadores antioqueños, de Medellín y de toda la región, hemos venido adelantando desde hace años muchas actividades en contra de las políticas de los empresarios, tanto de los empresarios nacionales como de las transnacionales, con el fin de que respeten los derechos laborales de los trabajadores, con el fin de que se cumplan las convenciones colectivas de trabajo en las empresas, los acuerdos colectivos que se hacen. En esa vía el movimiento sindical ha sido muy estigmatizado por el gobierno nacional, por las empresas nacionales y transnacionales y nos han hecho ver como si fuéramos auxiliadores de la guerrilla, como si quisiéramos acabar con las empresas, como si no quisiéramos que hubiese progreso en el país…cuando en realidad lo que hacemos los sindicalistas es luchar por mantener buenas condiciones sociales y laborales dentro de las empresas. En esa medida creo que hemos hecho un buen trabajo a nivel departamental y también nacional porque SINTRALIMENTICIA y SINALTRAINAL, los sindicatos de los que yo soy presidente aquí en Medellín, existen en todo el territorio nacional.

Con todo este trabajo que venimos elaborando hubo un momento hace 4 años en el que dijimos: "bueno, nosotros hemos estado articulados siempre al movimiento sindical, hemos estado haciendo trabajo permanente con los obreros, pero el que es un obrero en la fábrica es un ciudadano luego en el barrio, en la comuna; y un ciudadano con unas necesidades sociales, que no son exactamente las mismas que tiene en la empresa. ¿Cómo hacer para empezar a articular al obrero también en el barrio y que sienta la necesidad de luchar por sus condiciones aquí en la empresa pero que cuando salga de la empresa siga luchando por esas mismas condiciones en el barrio?"

Porque el obrero a veces cambia de color, de opción política, cuando estamos en una parte y en la otra. Cuando estamos en la empresa es de izquierda pero, a veces, cuando llega al barrio, a causa de toda una serie de factores políticos que existen acá en el país se pone la camiseta del Partido Liberal, del Partido Conservador, del partido uribista…Tenemos que articular y cambiar eso. Hace 4 años, cuando prácticamente sin medios y siendo conocidos solamente a partir de nuestra trayectoria sindical- nos presentamos por el Polo Democrático para el Concejo municipal conseguimos una votación muy significativa para ser la primera vez. No obtuvimos curul en el Concejo pero seguimos trabajando y hemos venido haciendo un trabajo con las comunidades, reivindicando sus necesidades, estando presentes en los distintos momentos que son importantes para ellos, cuando toca celebrarle a los niños alguna festividad, en diciembre, compartiendo con ellos…

Este año, ante las elecciones regionales y municipales del 30 de Octubre, y tras estos cuatro años ya no sólo de trabajo sindical sino también de trabajo con las comunidades dijimos: "Vamos a postularnos de nuevo para el Concejo Municipal de Medellín". Hicimos un trabajo mucho mayor que hace cuatro años, tres veces más, pero anoche los resultados fueron muy similares a los de hace cuatro años. Uno pensaría: o no llegamos a la gente, o no crecimos, o llegamos a gente nueva pero gente de la que nos apoyó hace cuatro años no nos ha apoyado…Pensamos que tenemos que hacer una evaluación más profunda y con más elementos de este tema. El caso es que sacar 1.600 votos en una ciudad como Medellín, controlada, dominada por la mafia: narcotráfico, paramilitares, y siendo además una candidatura claramente de izquierdas y que surge del movimiento sindical más organizado y combativo, es una votación muy significativa.

Que ayer se levantaran más de 1.600 personas pensando en esta propuesta y acudiesen a votar por ella es ya de por sí una ganancia política. Además, no sólo por los votos en sí sino porque a lo largo de la campaña hemos ido incorporando nuevas amistades políticas, compañeros que fueron llegando a la campaña e incorporándose, e incorporando sus reivindicaciones y propuestas, y con quienes pensamos ir articulándonos para ir generando un movimiento, un proceso más amplio, que pueda conseguir un resultado mejor en el futuro.

EM.- En un plano más general, ¿cómo valoras los resultados obtenidos por el PDA, que representan una contradicción con un ambiente político marcado por un ascenso de las luchas obreras y populares, una lucha estudiantil que se prolonga desde hace meses y que está creano enormes problemas al gobierno, etc?

DV.- Yo siempre le he dicho a los trabajadores en las empresas: la mayoría de los senadores de este país la gran mayoría han aprobado leyes nefastas para los trabajadores en el parlamento. El Polo Democrático se ha opuesto a esas leyes nefastas como las que quieren aprobar próximamente: subir la edad de jubilación a 65 años, la ley de privatización de la educación, la reforma de la ley 30, que tiene a los estudiantes movilizándose en estos mismos momentos, la reforma laboral aprobada recientemente…Estas leyes las han hecho los partidos de la oligarquía, los partidos mayoritarios en el parlamento, y esos senadores y dirigentes nacionales de esos partidos tienen sus hijos políticos que son el gobernador, el alcalde, el concejal…

Nosotros hemos explicado a mucha gente que salió ayer a votar que el seguir votando a estos partidos los refuerza a la hora de seguir aprobando y aplicando esas leyes. Le hemos dicho a la gente: votar por esos partidos es enterrarnos un puñal y seguir enterrándoselo a las generaciones futuras…Pero también sabemos que mucha gente sale condicionada u obligada a votar porque les obligan físicamente, que a otros les obliga la necesidad, la necesidad de ellos mismos o lo que es más duro: de las familias. Hubo candidatos que prometieron plata a cambio de votos, que dieron mercados, que dieron cemento, tejas para los techos de las casas, otros que ofrecieron incluso trabajos, becas para estudios de los hijos…Y con tanta necesidad, tanta miseria, que hay hubo gente que dijo por lo menos puedo tener mercado en mi casa, puedo conseguir algo para la familia, y hubo gente que pensó más en ese sobrevivir a corto plazo que en el futuro…Todo esto forma parte de una realidad y una cultura política que ha creado la burguesía de este país, y forma parte de las tareas del Polo Democrático y de dirigentes obreros y populares como nosotros cambiar esta realidad.

Los trabajadores fuimos capaces en este proceso de mostrar conocimiento de la realidad del país y de la realidad de Medellín, capacidad para argumentar y presentar propuestas para hacer frente a los problemas del país y de la ciudad. En una ciudad tan violenta como Medellín no nos dio miedo ir a los barrios con nuestras propuestas. Sólo este hecho, haber podido llegar a los barrios con nuestras propuestas, discutir con los vecinos acerca de los problemas generales del país y la ciudad, ya es un logro.

Como sindicalistas en una ciudad como Medellín no habríamos podido llegar a los barrios. Como sindicalista yo no puedo llegar a muchos sitios. La campaña electoral nos ha servido para llegar a esos barrios y plantear toda una serie de problemas importantes que sufrimos los trabajadores y nuestros vecinos, nos ha permitido hacer toda una serie de amistades que van a quedar para seguir cultivando…Es una especie de fermentito pequeño pero muy importante que ha quedado para desarrollar un proyecto más ambicioso, para que nos organicemos, pensando en cómo construir el PDA desde la base.

El Polo ha sido un partido muy de cúpula, muy de gente ahí arriba y nosotros queremos que el Polo tenga gente que se movilice, que esté permanentemente denunciando las políticas del estado, las políticas de los empresarios…Queremos un Polo que marche con los estudiantes, un Polo que luche con los trabajadores, un Polo que se movilice con todos los sectores sociales que están luchando por sus reivindicaciones y que recupere así el prestigio y el respeto en la comunidad que tuvo hace algunos años. El Polo se fue diluyendo en el tiempo, aquí en Medellín particularmente, sólo se volvió a reagrupar ahora para estas elecciones, y cometeríamos un error si pasadas estas elecciones y por el resultado que obtuvimos volviésemos a dispersar el Polo. Nos veríamos entonces como un partido tradicional, que los vemos en función cada cuatro años… "Cada cuatro años vienen a pedirme que les dé el votico y se vuelven unos negociantes del voto, igual a los otros partidos". Yo creo que no, yo creo que es muy importante que tengamos una propuesta que nazca de las reivindicaciones y necesidades del pueblo, de la clase obrera, de los estudiantes, de las comunidades, y dar un debate sobre esto dentro del Polo. Será un debate duro. Yo hago parte del Comité Ejecutivo municipal del Polo y sé qué se vive ahí, que va a ser complicado, pero también sé que hay que dar ese debate y que el Polo se reconstruya y recupere el empuje que tuvo en algún momento.

EM.- Como dirigente del movimiento sindical y de la izquierda política colombiana, ¿qué opinas del proceso revolucionario que se vive actualmente en el país hermano: Venezuela?

DV.- Los obreros colombianos conscientes (porque hay muchos obreros que todavía no tienen la consciencia de entender que hay que luchar por transformar esta sociedad) vemos con mucho interés y entusiasmo el proceso revolucionario que se vive en Venezuela. Yo anhelo que haya algún día en este país socialismo, y a futuro comunismo. Yo sueño con ver a mis hijos alegres, sonrientes, que no les falte alimentación, educación, vivienda, recreación…Uno entiende que en Venezuela se está yendo por ese camino, que la gente que nunca ha tenido posibilidades tiene más posibilidades hoy. Es una lucha muy dura contra la burguesía venezolana.

Desafortunadamente, a Colombia nos llegan las noticias muy fragmentadas, muy parcializadas en contra del gobierno de Chávez, muy parcializadas a favor de la burguesía venezolana, y la verdad es que eso tiene confundidos a muchos trabajadores en Colombia. Yo pienso que ese proceso revolucionario venezolano tiene que seguir avanzando y ayudarnos a los trabajadores colombianos a pensar que somos capaces de montar una estructura y un proceso como los que hay en Venezuela. Yo siento mucha solidaridad hacia el proceso revolucionario venezolano y creo que el gobierno venezolano, inclusive sin ser socialista, está desarrollando un papel muy importante al oponerse a las políticas del imperialismo estadounidense, de las transnacionales imperialistas, empresas venezolanas que tuvieron dueños extranjeros o que fueron cerradas hoy estén nuevamente controladas por el gobierno venezolano es un ejemplo para otros países como el nuestro, un ejemplo de que eso sí se puede hacer, que se pueden tener esas empresas para beneficio del pueblo, del propio país y no para que se beneficien los burgueses del mundo. Aunque uno vive tan cerca de Venezuela no ha tenido la oportunidad de conocer ese proceso directamente, de manera personal, pero la lectura que hacemos es que es un proceso que los trabajadores del resto del mundo no podemos dejar acabar, que si bien es cierto que se personaliza hoy en la figura de Chávez, la sociedad venezolana, el pueblo de Venezuela lleva años de lucha y tiene bastante experiencia acumulada y no va a ser nada fácil para la oligarquía venezolana volver a montarse en la misma estructura de dominación que tuvo anteriormente.

EM.- En nuestra opinión, otro elemento muy importante a analizar para comprender las perspectivas para la lucha de clases en Colombia y en el resto de América latina, y por tanto para el desarrollo de una alternativa revolucionaria de izquierdas, es el contexto de crisis profunda que vive el capitalismo. Esta crisis ya está provocando una agudización de la lucha de clases en todo el mundo. En los últimos meses hemos visto el desarrollo de movilizaciones de masas como los movimientos de los llamados "indignados" en el estado español y otros países de Europa e incluso en lugares considerados por algunos bastiones de la derecha como Israel o Estados Unidos. Esto encierra una lección muy importante también para Colombia, donde como decías antes, también se observa una recuperación de la lucha de masas. ¿Qué piensas tú acerca de esto?

DV.- El manejo de la economía mundial para beneficio, crecimiento y desarrollo de los pocos ricos que hoy dominan el mundo está llegando a un momento de estancamiento en el que no van a ser capaces de contener las grandes movilizaciones en contra de la represión, de la miseria, del hambre, de todo el desempleo, que estamos viendo. Este movimiento de los indignados es muy interesante porque es un movimiento que expresa todo ese descontento social pero además empieza a demostrar que no es solamente en estos momentos en países como el nuestro, que no tienen un desarrollo económico, tecnológico, social, sino que se está dando de forma muy importante en países que sí tienen ese desarrollo.

Nos han acostumbrado a creer que los europeos viven muy bacano, que los estadounidenses viven muy bacano, los australianos viven bacano, pero cuando uno llega allá o ve estas movilizaciones, entiende que la situación es muy diferente. Y además nos sirve como aliciente porque, si los que se supone que tienen mucho más que nosotros no están contentos y salen a la calle y se manifiestan por sus derechos, nosotros que no tenemos nada, ¿por qué no lo hacemos también? Aquí en Colombia hemos hecho unas movilizaciones hermosas durante los últimos tiempos, junto a los estudiantes, en contra de la privatización de la educación, ha habido una movilización importante de obreros, de sectores populares,…Si somos capaces de organizarnos, de comprender que sólo a través de la organización, la movilización de masas, la denuncia y la protesta, podemos obligar a los gobernantes de turno o bien a que cambien su actitud en contra nuestra o a que se tengan que ir porque no aguantan la avalancha que se les viene encima. Me parece que ese proceso va a ir creciendo, porque las condiciones de explotación y miseria a las que nos tiene sometidos el gran capital no va a cambiar pero sí va a cambiar tanta facilidad que han tenido para aplicar sus políticas, porque llegará un momento en que estos pueblos de América del Sur reaccionaremos para no permitir que sigan aplicando esas políticas.