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Los marxistas deben estar firmes contra Ahmadinejad (desde Irán) PDF Imprimir E-mail
Jueves, 04 de Febrero de 2010 02:00

Los marxistas revolucionarios de Irán son conscientes de vuestras conquistas como parte del Movimiento Bolivariano y siempre hemos apoyado este movimiento contra las mentiras extendidas y la interferencia, abierta o encubierta, del imperialismo. Para defender vuestro incalculable movimiento y hacer frente a los ataques e interferencia del imperialismo norteamericano en Venezuela, los activistas obreros y estudiantiles en Irán han creado la campaña Manos Fuera de Venezuela en Irán y durante los últimos años hemos estado firmes con vosotros a la hora de hacer frente a los ataques imperialistas. Es obvio que vuestras conquistas se han conseguido bajo la dirección de Hugo Chávez y, por esta razón, merece nuestro más profundo respeto.

Honorables trabajadores de Venezuela

Los marxistas revolucionarios de Irán son conscientes de vuestras conquistas como parte del Movimiento Bolivariano y siempre hemos apoyado este movimiento contra las mentiras extendidas y la interferencia, abierta o encubierta, del imperialismo. Para defender vuestro incalculable movimiento y hacer frente a los ataques e interferencia del imperialismo norteamericano en Venezuela, los activistas obreros y estudiantiles en Irán han creado la campaña Manos Fuera de Venezuela en Irán y durante los últimos años hemos estado firmes con vosotros a la hora de hacer frente a los ataques imperialistas. Es obvio que vuestras conquistas se han conseguido bajo la dirección de Hugo Chávez y, por esta razón, merece nuestro más profundo respeto.

Sin embargo, en su política exterior Chávez ha cometido un error. Con su apoyo a Ahmadinejad ha ignorado la solidaridad de los trabajadores y estudiantes con vuestra revolución, y en una palabra, parece como si no tuviera valor. La mayoría de la población es consciente que Ahmadinejad, con el apoyo directo de Jamenei, cometió el mayor fraude de la historia de las elecciones presidenciales en Irán y después, con gran ferocidad, derramó la sangre de los que protestaban contra este fraude. Habréis observado que incluso los reportajes de los medios de comunicación internacionales se hicieron eco de la magnitud de esta tragedia. En todo el mundo millones de trabajadores y estudiantes, y también aquellas tendencias marxistas y revolucionarias (que en su mayor parte apoyan la revolución bolivariana), protestaron contra estos ataques.

A pesar de esto, Chávez fue uno de los primeros en apoyar a Ahmadineyad. En su intervención televisiva semanal dijo: “El triunfo de Ahmadinejad es una victoria total. Están intentando manchar la victoria de Admadinejad y con ello pretenden debilitar el gobierno y la revolución islámica. Sé que no van a ser capaces de hacerlo”. Y también: “Pedimos a todo el mundo respeto”. Estos comentarios imprudentes e infundados de vuestro presidente representan un insulto grande y directo para los millones de jóvenes que en los últimos días se han levantado contra la tiranía. Algunos de ellos incluso han perdido la vida. Muchos de estos jóvenes salieron espontáneamente a la calle, sin contagiarse de las disputas internas del régimen y alejados de la política que el imperialismo norteamericano está siguiendo para controlar el movimiento. Además, los comentarios de vuestro presidente son un insulto para millones de trabajadores en Irán, trabajadores y líderes obreros que están siendo torturados en las prisiones del gobierno de Ahmadinejad y algunos de ellos incluso están siendo castigados con azotes. Los trabajadores que son brutalmente reprimidos por los mercenarios del gobierno de Ahmadinejad por conmemorar el Primero de Mayo en Teherán este año todavía están en prisión.

Chávez ha viajado en siete ocasiones a Irán y en cada una de ellas ha abrazado a una de las personas más odiadas del país y le ha llamado su “hermano”. No se da cuenta que las situaciones económicas, sociales y políticas de Venezuela e Irán va en direcciones contrarias. Aunque ambos países han conseguido unos ingresos significativos del petróleo (y gas) no puede existir un contraste más profundo en la manera que los dos gobiernos han gastado ese dinero extra. En Venezuela estos ingresos son utilizados para construir hospitales, escuelas, universidades y otras infraestructuras del país, pero en Irán es utilizado para llenar los bolsillos de unos cuantos capitalistas.

Por otro lado, en Venezuela, hemos visto la nacionalización de empresas y fábricas, el servicio gratuito de sanidad, educación, las libertades civiles, etc., En cambio, en Irán la privatización está en el orden del día del gobierno, incluso a costa de violar el artículo 44 de la Constitución del país y utilizando la excusa de la ineficacia y la baja productividad de las empresas y fábricas estatales. Todos estos avances de los trabajadores y los pobres en Venezuela les han permitidp un mayor control de la manera en que trabajan y la forma en que viven. Pero más importante aún, la expropiación de fábricas y el estímulo del control obrero, han transformado el carácter del movimiento obrero en Venezuela, consiguiendo que avance a pasos agigantados. El movimiento bolivariano y la política del gobierno han conseguido un enorme cambio en la correlación de fuerzas de clase en Venezuela a favor de la clase obrera. No sólo el gobierno ha animado a los trabajadores venezolanos a construir la Unión Nacional de Trabajadores como alternativa a la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), sino que los trabajadores se han visto implicados en la gestión y administración de fábricas y otras empresas. Todo el mundo sabe que vuestro gobierno ha elaborado una lista de 1.149 empresas cerradas y le ha dado a sus propietarios un ultimátum: las reabren bajo el control de los trabajadores o el gobierno las expropiará.

En Irán, por otro lado, la ausencia de muchos derechos democráticos básicos, supone también que los trabajadores carezcan de sindicatos independientes. Hoy los trabajadores en Irán ni siquiera tienen una confederación como la Confederación de Trabajadores de Venezuela. Todo lo que tienen es la Casa del Trabajo, los Consejos Obreros Islámicos y otros organismos anti obreros vinculados al Estado.

Pero eso no siempre ha sido así. El derrocamiento del Sha trajo muchas libertades para los trabajadores, incluido, en algunos casos, el control sobre la producción e incluso la distribución. Después, sin embargo, a través de la represión, la jerarquía islámica consiguió eliminar todas las conquistas de los trabajadores. Los líderes a los que vuestro presidente abraza, asesinaron a miles de trabajadores, destruyeron el movimiento obrero y lo hicieron retroceder varias décadas. En la sociedad iraní incluso están prohibidos los sindicatos “amarillos”, que sí toleraba el Sha, ahora son ilegales. Incluso una confederación al estilo CTV es ilegal en Irán.

En Irán la tasa oficial de desempleo (oficial y por tanto muy por debajo de la tasa real) está en el 10,85 por ciento, con un desempleo entre los jóvenes (14 a 25 años de edad) del 22,35 por ciento. Incluso cuando los trabajadores tienen empleo con frecuencia no cobran, en muchos casos durante más de un año. Incluso aquellos que reciben sus salarios, no les llega para cubrir los costes de subsistencia. Por ejemplo, el alquiler de un apartamento de dos habitaciones es de 422 dólares al mes, un funcionario gana 120 dólares, un profesor 180, incluso un médico con 600 dólares al mes lucha para sobrevivir. No es de extrañar que un 90% de la población viva por debajo del umbral de pobreza.

El gobierno capitalista de Irán no tiene desacuerdos fundamentales ni contradicciones con el imperialismo norteamericano. Es una “guerra fría” con EEUU y cuando reciba suficientes concesiones, rápidamente llegará a acuerdos con EEUU y os dará la espalda. En realidad, el régimen iraní ya ayuda a los norteamericanos en su invasión y ocupación militar de Afganistán e Iraq, instalando a los regímenes títeres de Karzai y Maliki a través de significativos acuerdos comerciales y de seguridad. El gobierno capitalista de Irán, a pesar de sus aparentes diferencias, está ocupado en estrechar negociaciones con el gobierno Obama para resolver los problemas de Afganistán. Este gobierno, a pesar de su retórica “antiimperialista”, se encamina hacia restablecer los viejos vínculos con EEUU. La elección de Ahmadinejad demuestra el giro final del régimen hacia la resolución de sus problemas con el imperialismo. A pesar de toda la “enemistad” y gestos “antiimperialistas”, el régimen está dispuesto a resolver todas sus diferencias con EEUU. El gobierno iraní quiere convertir Irán en una sociedad como Colombia (en Colombia miles de sindicalistas mueren asesinados para que las multinacionales puedan explotar a los trabajadores y saquear los recursos naturales del país sin ningún obstáculo). Sobra decir que el gobierno iraní ha estado implantando las recetas neoliberales y en bancarrota del Banco Mundial y FMI, y continúa con el programa hasta conseguir entrar en la OMC.

Los vínculos estrechos y regulares de vuestro líder, Chávez, con los líderes de este régimen finalmente harán que las masas iraníes den la espalda a las grandes lecciones del proceso revolucionario en Venezuela. Ganar los corazones y mentes de las masas en Irán y en países similares, es la mejor solución a largo plazo de romper el control de Washington sobre América Latina. La cercanía de vuestro líder con el gobierno capitalista de Irán, un gobierno que tiene las manos manchadas con la sangre de miles de trabajadores y jóvenes, demuestra que su política exterior antiimperialista tiene una importante grieta.  Acercándose a regímenes reaccionarios nunca podrá conseguir que su política exterior antiimperialista llegue a una conclusión exitosa.

Debéis permanecer con los trabajadores iraníes y condenar la política exterior de vuestros dirigentes. Apoyar a Ahmadinejad significa apoyar la represión de los trabajadores y jóvenes iraníes. Debéis desafiar la posición equivocada de Chávez y rechazarla. Apoyar al gobierno de Ahmadinejad, especialmente después de los últimos acontecimientos, es en el peor de los casos una traición a los explotados de Irán y en el mejor es un desatino político en la política exterior.