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Elecciones en Chile: los límites de La Concertación y la llegada de la derecha a la presidencia PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 03 de Febrero de 2010 21:39

El lunes 3 de enero cinco mil seiscientos trabajadores de la mina Chiquicamata se fueron a huelga para exigir a la empresa Codelco, propiedad del estado chileno, un aumento salarial de 4.5% así como bonos por 29 mil dólares. La huelga paralizó durante dos días la mina de cobre más grande del mundo - anualmente produce el 4% de la producción mundial- que desde hace 13 años no se veía afectada por una huelga.

Contexto de las elecciones: crisis económica y huelga en Codelco

El lunes 3 de enero cinco mil seiscientos trabajadores de la mina Chiquicamata se fueron a huelga para exigir a la empresa Codelco, propiedad del estado chileno, un aumento salarial de 4.5% así como bonos por 29 mil dólares. La huelga paralizó durante dos días la mina de cobre más grande del mundo - anualmente produce el 4% de la producción mundial- que desde hace 13 años no se veía afectada por una huelga.

La huelga se desarrolló en el contexto de una economía afectada por la crisis económica mundial, que se ha expresado en un retroceso de 1.9% del PIB en el 2009. Para los trabajadores esto ha representado que  el índice de desempleo haya aumentado hasta el 9%. Aún que las previsiones económicas para el 2010 son de un crecimiento de entre 4.5 y 5.5% del PIB, el desempleo y la recuperación del nivel de vida de los trabajadores no están asegurados.

De hecho las bases para estimar que habrá una recuperación económica en éstas proporciones son inciertas, dado que se basan en la perspectiva de recuperación en la industria y la construcción a nivel mundial, que esperan aumenten las exportaciones de cobre, dando cómo consecuencia el crecimiento del PIB chileno.

A este respecto el volumen de la producción de la minera estatal Codelco ha tenido un descenso a partir del año 2006, alcanzando su punto más bajo en 2008. Para el 2009 la producción creció un 15% respecto al año anterior. Si los efectos de esta baja en la producción no se habían resentido en gran medida en la economía, ha sido por la especulación en los precios de los minerales, que alcanzaron un máximo histórico para el cobre en 2008. Antes de que estallara la crisis la tonelada de cobre se cotizó en 8,940 dólares marcando un record histórico; posteriormente descendió para recuperarse a finales del 2009 llegando a los 7, 500 dólares en enero de este año. Estas variaciones se exponen de manera gráfica en la siguiente tabla:

Año

Producción de Codelco en toneladas

2000

1.515.700

2001

1.592.300

2002

1.519.700

2003

1.562.500

2004

1.733.200

2005

1.728.000

2006

1.675.900

2007

1.583.300

2008

1.466.400

2009

1.686.360

 

Por tanto para que la economía crezca sobre la base de las exportaciones de cobre, no sólo requiere de un aumento en la producción y exportación, sino además de que los precios sigan aumentando como consecuencia de la especulación. Esta especulación a nivel mundial del precio de las materias primas finalmente se ha cargado a la clase trabajadora, que es la que ha asumido el costo de que los capitalistas eleven artificialmente los precios.

Esto aplica también para las empresas estatales, ya que aunque Codelco pueda engrosar las arcas del gobierno, nada asegura que estos recursos llegarán a las familias obreras, por el contrario en tanto la lógica de los gobiernos de derechas o de izquierdas, sea la de rescatar a los capitalistas de la crisis a costa del desempleo y los bajos salarios, de poco valdrá que las ganancias producto de la minería se incrementen, menos aun si se hacen con el "apoyo" de la especulación. Algo similar ocurre en México con los elevados precios del petróleo, las ganancias que en un momento determinado ha captado el Estado por las exportaciones petroleras en poco o nada se han reflejado en mejorar la calidad de vida de los trabajadores, no así las consecuencias de la especulación en el precio del petróleo la cual se ha traducido en altos precios de la gasolina e inflación generalizada en los productos de consumo básico para las familias obreras.

La perspectiva de crecimiento tiene bases poco seguras, pero más inseguras aun son las expectativas de que este crecimiento se traduzca en elevar los niveles de vida de la clase trabajadora.

Es sintomático que de frente a la segunda ronda electoral, el candidato del partido en la presidencia, refutando las promesas del candidato derechista Sebastián Piñera de crear un millón de empleos en cuatro años de gobierno, planteara que en caso de que él llegara a la presidencia generaría tan solo 700 mil puestos de trabajo ya que "una cifra mayor es imposible"; esto es una muestra de la incertidumbre que tienen los que aspiran a administrar el país. Incluso generar esta cantidad "más realista" de empleos significaría absorber al actual número de desempleados, pero dejar sin opciones laborales a todos los jóvenes que se integraran al mercado laboral durante los mismos cuatro años.

La decisión de los trabajadores mineros de irse a huelga es un reflejo de la necesidad por frenar el retroceso en los niveles de vida, y aunque estas muestras son apenas sintomáticas del proceso de descontento que subyace en la sociedad marcan la pauta de las medidas que la clase trabajadora se verá obligada a emplear para enfrentar las políticas de la clase dominante.

Otro hecho sintomático es que la huelga se realizó en los días que median entre la primera y segunda ronda electoral, que definirían en la presidencia al partido de La Concertación o a la Coalición por el Cambio. Esta huelga también habla del balance del gobierno de Michell Bachelet, en el sentido de que no ha cubierto todas las expectativas que la clase trabajadora depositó en ella al colocarla en la presidencia. Ha sido precisamente la empresa estatal Codelco, administrada por el gobierno la que debería de marcar la pauta respecto a las medidas que se espera debería de impulsar un gobierno emanado del apoyo de los trabajadores. Pero también esta huelga es un aviso para el nuevo gobierno de derecha en el sentido de que tendrá que confrontar a la clase trabajadora si es que no hay un freno al desempleo y a la disminución de los niveles de vida.

En los dos días que duró la huelga, los trabajadores no consiguieron el total de sus demandas pero si consiguieron que el gobierno aumentara su oferta de aumento salarial del 3.8% al 4%, además de que ofreció un bono para cada trabajador por "termino del conflicto" así como un préstamo por 6 mil pesos a pagar sin intereses. El periodo para revisar el contrato colectivo se amplió de 36 a 38 meses.

Es muy probable que de haber continuado la huelga el gobierno hubiera tenido que atender en mayor grado las demandas de los sindicalizados. A pesar de que la mayoría de los trabajadores (68%) votó por aceptar la oferta del gobierno y concluir la huelga, una capa importante (32%) estaba dispuesta a continuar con el movimiento, percibiendo que tenían posibilidades de seguir avanzando en las negociaciones. Esta huelga más que un problema para la candidatura de La Concertación era una oportunidad para demostrar no en discursos, si no en los hechos una política de izquierda y a favor de los trabajadores. Que no se haya hecho refleja el límite del programa reformista que durante años ha defendido el Partido Socialista en coalición con la Democracia Cristiana. Una política de independencia de clase es lo que ha hecho falta.

Balance de las elecciones

Con el fin de impulsar el término de la dictadura de Pinochet, el Partido Socialista con un fuerte arraigo entre los trabajadores chilenos, en coalición con el Partido Demócrata Cristiano (PDC), uno de los partidos de la burguesía que alentó el golpe de Estado para derrocar a Allende en 1973, han formado la Coalición de Partidos por la Democracia; con esta coalición se han presentado en cinco elecciones presidenciales habiendo ganado en cuatro de ellas, las dos primeras con una votación mayor al 50% y las siguientes dos tuvieron que participar en la segunda ronda electoral, al no conseguir más del 50% de los votos en la primer oportunidad:

Año

1ª ronda votos %

2ª ronda votos %

 

1990

3.850.571

55

1994

4.040.497

58

2000

3.383.339

48

3.683.158

51

2006

3.190.691

46

3.723.019

54

2010

2.065.061

29

3.359.801

48

 

Después de veinte años, La Concertación, con una base importante de trabajadores debido a la participación del Partido Socialista, ha dejado la presidencia. Los sectores más reaccionarios de la burguesía, ligados a la dictadura, encabezados por el millonario Sebastián Piñera, han regresado después de una larga espera.

 

¿Por qué ganó la derecha?

Las razones del triunfo de la derecha en Chile, se deben sobre todo al agotamiento y las limitaciones que imponen la coalición del Partido Socialista con la Democracia Cristiana, esta coalición antinatural por el programa y la base histórica de apoyo de cada uno de estos partidos, en el pasado pudo mantener el apoyo de la mayoría de la clase trabajadora pero incluso también de sectores de la pequeña burguesía, que veían en la caída de la dictadura el primer paso adelante, que vendría acompañado con un cambio sustancial de todo lo que implicó este periodo de negra reacción: derechos democráticos pero también mejores condiciones de vida. El programa de la concertación en tanto no era un programa socialista sino un programa de "concertación" entre un partido de los trabajadores y uno de la burguesía, tuvo serias limitaciones al grado que incluso cuestiones tan básicas como el castigo a los responsables de los asesinatos durante la dictadura siguen pendientes.

La todavía presidenta de Chile, Michel Bachelet, proveniente del partido socialista, había prometido todo tipo de cambios sociales y democráticos, pero apenas en su primer año de gobierno se vio enfrentada a importantes movilizaciones de los llamados "pingüinos", estudiantes de secundaria que se oponían a las reformas educativas del gobierno. Por otro lado es verdad que La Concertación ha significado mejoras sociales, pero estas no han sido suficientes, y en algunos casos en vez de reformas hemos tenido contrarreformas en el sector salud, educación, etcétera, así como privatizaciones. No es casualidad que hace unas semanas Chile haya entrado a la OCDE con el propósito de adoptar las medidas que marcan estos organismos al servicio de la burguesía y el imperialismo.

Michelle Bachelet, según la prensa burguesa, dejará su cargo con el 80% de aprobación entre la población. Estas cifras, que seguramente se encuentran infladas para aplaudir las concesiones que ha dado Bachelet a la burguesía, son una contradicción con los resultados electorales, mismo que reflejan más que aprobación, la desaprobación de los trabajadores hacia la política del Partido Socialista junto con la de la coalición agrupada en de La Concertación.

 

El sintomático factor Enríquez-Ominami

Uno de los elementos más criticados en la política del Partido Socialista ha sido que no llevó a cabo una elección interna democrática para definir candidato a la presidencia, aceptando como candidato de la concertación a Eduardo Frey, ex presidente de Chile y militante del PDC.

Ello implicó una crisis a lo interno del Partido Socialista que derivó en la candidatura independiente del diputado Marco Enríquez-Ominami, el cual logró en la primera ronda electoral el 20% de la votación, solo por debajo de Piñera (44%) y de Frey (29,6%). Este hecho muestra que de haber existido un proceso democrático en la designación de candidato, probablemente hubiera ganado Ominami, y ello habría significado un apoyo por mucho mayor de lo que logró La Concertación. Una de las razones importantes por las que no se llevaron a cabo estas elecciones fue porque Ominami ha pesar de ser un elemento inestable, ha realizado cuestionamientos críticos hacia La Concertación y ha hecho declaraciones al respecto de que simpatiza con algunos aspectos del gobierno de Chávez en Venezuela. Una de sus peculiaridades es que cómo cineasta elaboró un documental donde demuestra la adaptación de antiguos dirigentes del Partido Comunista y del Partido Socialista que ahora son asesores de empresas capitalistas. Durante la campaña electoral en un debate público, cuestionando a Piñera, decía: "Tiene a Aznar como su asesor, que arrastró a España a la guerra más cruel, como la de Irak, y mintió con el atentado del metro de Madrid". Se trata de una serie de cuestionamientos que ni en sueños se atreverían a hacer la mayoría de dirigentes socialistas "responsables".

Por todo esto la Democracia Cristiana y los elementos más conservadores del Partido Socialista no podían permitirse que Enríquez-Ominami fuera el candidato de La Concertación. Es verdad que Ominami está lejos de ser un socialista en el sentido científico de la palabra, pero lo que es un hecho que dicho candidato sí se encontraba a la izquierda de los planteamientos de Eduardo Frey y así lo interpreto el 20% de los votantes en la primera ronda electoral. La votación hacia Ominami sobre todo refleja que en cuanto la clase trabajadora y la juventud perciben un elemento mínimamente consecuente, están dispuestos a apoyarle. Por otro lado también estos resultados han demostrado que la clase trabajadora tiende a orientarse a través de sus organizaciones tradicionales, en este caso el Partido Socialista, por lo que es un deber de los elementos consecuentes de izquierda dar la batalla a lo interno del partido para orientarlo en un sentido consecuente con su base social, exigiendo la ruptura con la Democracia Cristiana y luchando por verdadero programa socialista; esto es algo que tendría que hacer Ominami y la izquierda del Partido Socialista para darle mayor consecuencia a sus planteamientos.

Pero la limitación mas fuerte, y que no podía ser de otra forma dado el origen político del candidato que el Partido Socialista abanderó junto a la derechista Democracia Cristian, fue el programa que defendía Frey el cual no le permitía a los trabajadores que observaran claramente la diferencia entre éste y Piñera, ya que no veían gran diferencia entre que el candidato de la ultra derecha prometiera la creación de un millón de empleos y el segundo de La Concertación fuera más "honesto" y solo prometiera 700 mil. Si a esto agregamos todas las distorsiones que genera la coalición con el PDC, no era sencillo para todos los trabajadores, jóvenes y menos aun elementos pequeño burgueses que en el pasado han apoyado la Concertación, la relevancia de detener la llegada de Piñera.

 

Abstencionismo, la principal característica de las elecciones

Un hecho muy relevante ha sido la bajísima participación en las elecciones, sobre todo de sectores provenientes del proletariado que representan la gran mayoría de la población: de un total de 12.5 millones de personas que pueden votar, en la segunda ronda solo lo hicieron 6,942,601 millones, por lo que la participación electoral fue del 55% y la abstención del 45%. De los votantes Piñera obtuvo el 51.6% de apoyo con 3,582,800 votos y Frey el 48.3% con 3,359.801 votos.

Una victoria tan cerrada de Piñera debe de por sí hacer pensar a la burguesía sus limitaciones, pero estas cifras aun mas resultan engañosas, dado que realmente apenas votaron por Piñera el 28,6% de las personas con capacidad para votar. Esto sería válido para Frey si hubiera ganado las elecciones pero en este caso el problema es para Piñera, que cuenta con un una base muy débil de apoyo de apenas un cuarto de la población, lo que ratifica que lo que permitió su llegada ha sido, sobre todo, la falta de una política consecuente de la dirección del Partido Socialista, que de haber existido hubieran frenado la llegada de Piñera con relativa facilidad.

No cabe duda, los sectores más consientes del proletariado se movilizaron para detener a la derecha, comparando la primera con la segunda ronda electora Frey aumentó su votación de manera significativa, pasó de 2, 065, 061 votos a 3,359.801 en las segunda, es decir ¡su votación creció en un 62%! La derecha apenas pudo crecer en un en un 16% pasando de 3.074.164 a 3,582,800. Lo que demuestra que quién tenía una base social que podía explotar ampliamente era el Partido Socialista pues la derecha había llegado a su límite.

Hay analistas que dicen que de haber tenido quince días más de campaña, el voto de Frey hubiera crecido en una proporción mayor, esto puede ser verdad, pero el punto fundamental es que la falta de independencia de clase del Partido Socialista le ha impedido demostrar durante veinte largos años, que su programa es auténticamente socialista, por ello la dirección ha sido incapaz de movilizar a una base social más amplia, no porque ésta no exista, o porque sea apática, sino porque ésta no percibe un cambio sustancial entre el nuevo candidato de La Concertación y la política de los gobiernos anteriores.

 

¿Que representará el gobierno de Piñera?

Piñera aun no asume el cargo y ya se ha llenado los bolsillos de manera significativa, vendiendo las acciones que posee en la aerolínea LAN, que se capitalizaron en un 130% después de las elecciones. De acuerdo a la revista Forbes, Piñera se ha consolidado en la lista de multimillonarios "más poderosos".

En su primer acto público después de las elecciones no dejó pasar la oportunidad para marcar el sello de su futuro gobierno: "Tengo muchas diferencias con la forma en que se están manejando los temas públicos en Venezuela", acosando a Chávez y al conjunto de reformas sociales que se han aplicado en dicha nación. Piñera ha adelantado que su modelo de gobierno será cómo el de su "amigo de toda la vida" Álvaro Uribe, el reaccionario presidente Colombiano.

Así mismo ha anunciado la entrada de capitales privados a Codelco, lo que significaría comenzar a privatizar el sector más importante para la economía en Chile.

Esto es apenas un adelanto de los medidas que intentará aplicar el gobierno derechista. Y decimos "intentará" porque del otro lado están los trabajadores y la juventud, que no se quedarán impávidos ante los ataques de Piñera, sino que se verán en la necesidad de movilizarse para detener los ataques del gobierno, que cómo hemos señalado tiene una base de apoyo débil, y por ello tratará de acelerar su plan de contrarreformas antes de que esta base se debilite todavía más.

El resultado electoral en Chile debe de ser una lección para los trabajadores y jóvenes más avanzados en América Latina, en el sentido de conformar auténticas corrientes socialistas a lo interno de los partidos y sindicatos tradicionales de la clase trabajadora, que puedan fortalecer éstas poderosas herramientas de lucha y ponerlas al servicio de la transformación socialista de la sociedad.